
Tuñón indicó que entre los citados medios no descarta acudir a los tribunales si el convenio suscrito por Ángel Cuesta y García Rúa como representantes de dos sociedades no es respetado por una de las partes. De momento, el presidente en funciones del Centro Asturiano opta por esperar que la sentencia sobre el recurso judicial de Felipe Aller Celemín sea firme, cosa que ocurrirá previsiblemente la próxima semana, y confía en que a partir de ese momento se concrete la fusión antes de un mes, porque «lo que está firmado está firmado y hay que cumplirlo». A su juicio, no hay duda de que el documento suscrito por Ángel Cuesta y Juan José García Rúa no es una mera declaración de intenciones, sino un acuerdo que obliga a ambas partes.
Tan es así que Tuñón considera improcedente plantearse ahora si tiene o no tiene sentido consumar la fusión cuando la economía del Grupo Covadonga no parece saneada para acometer las inversiones previstas en la finca de Mareo. A su juicio, lo único que está claro es que hay que asumir un acuerdo que «por ética no podemos romper y, desde luego, no será el Centro Asturiano el que lo rompa».
Tuñón dijo también que el convenio firmado sólo supedita el desarrollo de la fusión a que exista una sentencia firme sobre el recurso de Felipe Aller Celemín y, consiguientemente, va a ser prudente hasta que ese momento llegue, para, a partir de ahí, exigir que se cumpla lo acordado.
Sigilo
El nuevo presidente del Real Grupo de Cultura Covadonga, Enrique Tamargo, fue ayer parco en palabras al referirse a sus planes sobre la fusión con el Centro Asturiano de La Habana, que desveló EL COMERCIO. Sin desmentir ninguno de los aspectos de la información, dijo que está recopilando todos los datos que precisa sobre un tema al que acaba de incorporarse, ya que fue gestado antes de su llegada al cargo.
«Solo puedo decir que quiero saber exactamente cómo están las cosas en este momento y qué es lo que la fusión conllevaría, a fin de poder informar adecuadamente a los socios, que es mi obligación. Pero hasta que la sentencia sea firme no procede que yo diga nada», afirmó el presidente grupista.
La necesidad de conseguir más información de la que actualmente dispone podría ser la causa de que Tamargo no abundase más en el tema de la fusión durante la asamblea de socios del Grupo que se celebró el pasado lunes.
Sí quedó patente en la citada reunión que la directiva que preside Tamargo no hizo plan alguno, ni económico ni social, contando con la absorción del Centro Asturiano. No lo hizo en lo económico, porque el presupuesto aprobado sólo incluye los ingresos procedentes de los socios actuales. No lo hizo en lo social, porque la asamblea aprobó, a propuesta de la directiva, una limitación a la incorporación de nuevos socios que en absoluto tiene en cuenta a la masa social del Centro Asturiano.
Hay que considerar, en todo caso, que, hoy por hoy, la fusión no es efectiva, y no tiene sentido que la asamblea grupista tome acuerdos sobre hipótesis o futuribles.
En ese sentido, la asamblea del pasado lunes no consideró la fusión, pero tampoco la descartó. Quiere decirse que la aprobación de un número máximo de socios es compatible con el propósito de Tamargo de someter de nuevo a consideración la fusión con el Centro Asturiano, ya que si es convocada una asamblea a tal efecto, podría perfectamente corregir al alza el tope fijado el pasado lunes, en el mismo acto en que la mayoría decidiera seguir adelante con el proyecto gestado durante el mandato de Ángel Cuesta.
Cuentas
La situación económica del Grupo y del Centro Asturiano parece ser el motivo de que la fusión de ambas entidades vuelva a salir a la palestra.
Si el proyecto tuvo origen en el proceso concursal que sufrió el Centro Asturiano por las deudas acumuladas, está claro que el Grupo no sólo buscó en el acuerdo salvar a otra entidad, por muy centenaria y carismática que sea, sino también satisfacer sus propias necesidades de expansión.
En ese sentido se manifestó también Enrique Tamargo durante la reciente campaña electoral. Pero la capacidad inversora del Grupo, según quedó también patente en la asamblea, no es ahora la misma que hace tres años o, al menos, no la suficiente para desarrollar sus actuales instalaciones y las que pasarían a engrosar su patrimonio con la absorción.
El cambio no es baladí y la circunstancia de que el final de los problemas jurídicos que aplazaron la fusión coincida con momentos de crisis de la economía española, tampoco. Durante los últimos años se generó la expectativa de que la finca de Mareo podría ser potenciada y dotada con nuevas instalaciones. Hasta llegó a ser presentado algún diseño de equipamiento, ahora llamado a esperar.
Por otra parte, la directiva del Centro Asturiano puede verse obligada a aferrarse a los acuerdos firmados no por capricho o tozudez, sino por razón de supervivencia. Así lo considera, al menos, uno de los protagonistas del acuerdo, Tasio del Reguero.





