Uno de los detenidos, O. M. M. de 31 años, vecino de Madrid, contaba con trece detenciones anteriores por delitos contra el patrimonio. Iba a acompañado I. M. F. S., de 40 años,vecina de Gijón, y de F. S. M., de nacionalidad cubana y que se encontraba en situación irregular en España.
Agentes de la Policía Local descubrieron el cadáver del pavo en el interior del maletero del vehículo de los arrestados. Los efectivos de las fuerzas municipales de seguridad observaron cómo uno de los individuos entraba al parque de Isabel la Católica y accedía a un recinto en el que había varios pavos reales. Se acercó a uno y lo metió en una bolsa de plástico. Los agentes le siguieron y comprobaron que se dirigía a un turismo estacionado en la zona del 'kilometrín'.
Inspeccionaron el coche y descubrieron el ave en el maletero. Los arrestados son del entorno cercano a los otros dos cubanos detenidos hace un año.
«Purificar espíritus»
La desaparición de otras aves exóticas y la muerte de este pavo real apunta como hipótesis más probable que el fin último de estas personas fuese la de utilizar los animales en prácticas de «santería y de videncia, con el ánimo de engañar a personas especialmente vulnerables y susceptibles de creer en estos ritos en los que en los que utiliza la sangre del animal para lograr presuntamente la purificación de los espíritus y el contacto con el más allá», explicó la Policía.
En libertad con cargos
Este tipo de prácticas basadas en religiones tribales originarias de África, y extendidas a países caribeños, utilizan rituales de «limpieza de lugares, de objetos, de dinero o de joyas con el compromiso a sus clientes de la sanación de determinadas enfermedades, tratamientos de fertilización, limpieza de los espíritus o cuidados especiales para después de la muerte», señalan los investigadores. Los tres detenidos del lunes pasaron a disposición judicial en la jornada de ayer. Se les acusa de un delito de robo y de atentado contra la protección de la flora y la fauna. Fueron puestos en libertad con cargos.
En 2007 una mujer denunció que le habían estafado un millón de euros y la familia de otra denunció la desaparición de 125.000 euros.





