
Tasio del Reguero dijo estar «asustado» por la información publicada en EL COMERCIO y advirtió a Enrique Tamargo de que «me tendrá enfrente si decide no cumplir con lo pactado, porque no es de recibo incumplir las obligaciones que se firman».
Según Del Reguero, si la fusión no llega a producirse saldrán perjudicadas ambas entidades, pero las consecuencias para el Centro Asturiano serían «terribles». El ex vicepresidente grupista, uno de los principales artífices del acuerdo, piensa que «el Centro Asturiano desaparecerá, porque cuando vendió la planta baja de Begoña generó unas plusvalías que fueron condonadas para favorecer la fusión, pero que si ésta no se lleva a efecto tendría que pagar». Se trata, según Del Reguero, de más de 240.000 euros. «¿De dónde lo sacan?», se preguntó el ex vicepresidente grupista. «Porque lo que sacaron de Begoña lo reinvirtieron por indicación del Grupo. Tendrían que vender más patrimonio o pedir una derrama a sus socios», añadió. Del Reguero dijo también que el Centro Asturiano tiene que afrontar también una inversión próxima a los 120.000 euros para renovar la instalación eléctrica de Mareo, que se encuentra obsoleta.
Sobre si cree prudente que el Grupo asuma esa situación, Del Reguero dijo que «según dijo el tesorero del Grupo en la última asamblea, hay superávit y el endeudamiento es a largo plazo. Además, supongo que Tamargo contaría con todo cuando se presentó a las elecciones. Lo que no vale ahora es decir que no puede. Además, si no cumple con los acuerdos, el Grupo se meterá en un lío terrible. Me consta que el Centro Asturiano pedirá daños y perjuicios».
Enfrente
Tasio del Reguero aseguró que, cuando Tamargo salió elegido presidente, «le ofrecí apoyo y le dije que no pretendía liderar nada en su contra, pero si no cumple me tendrá enfrente. Dijo que era partidario de la fusión y se presentó a las elecciones con el equipo económico de Cuesta, así que, si ahora las cuentas no le salen, o le engañaron a él o él engañó a los socios. Si ahora la cosa está tan mal, que lo diga claramente. Tal vez entonces quedaría en evidencia Ángel Cuesta».
La acogida de la noticia publicada por EL COMERCIO fue acogida con más comprensión por otro de los candidatos a la presidencia del Grupo en las pasadas elecciones, Juan Vigón. «¿Vaya, hombre. Así que tenía yo razón!», dijo al recordar que fue el único candidato que se mostró contrario a la fusión.
Vigón manifestó que en conversación privada con Tamargo le advirtió sobre dos cosas. Una, el estado de las cuentas, porque «el Grupo es un 'bluff' en lo económico. Ojalá que no lo acabemos pagando». La otra, la fusión, porque «Mareo no me parece el sitio ideal y, para llevar a la gente allí, habría que ofrecer, como mínimo, lo mismo que en Las Mestas, que supondría una inversión muy grande». Vigón dijo que el plan de Tamargo es «superprudente y me alegro por él, porque va por el buen camino». Añadió que «le honra la decisión de explicar a los socios lo que significa la fusión: lo negativo y lo positivo; explicar los problemas, si los tenemos, porque él sabrá bien cómo estamos. Y luego, si decidimos tirarnos a la piscina, nos tiramos».
Respeto
Si Del Reguero desaprueba la estrategia de Tamargo sobre la fusión y Vigón la apoya, el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Gijón, José Ramón Tuero, adoptó una posición neutral.
«Respeto escrupulosamente la opinión de ambas entidades, de forma que lo que ellas decidan me parece correcto. Promover la fusión fue decisión de ambas entidades y el Ayuntamiento la respetó. Si ahora deciden otra cosa, también lo respetaremos».
No obstante, José Ramón Tuero quiere que Tamargo explique, en la próxima reunión que mantenga con responsables municipales, cuáles son sus dudas o temores, las razones, en definitiva, que le llevan a someter a nueva consideración la fusión del Grupo Covadonga y el Centro Asturiano de La Habana.
«Lo que lamentaríamos mucho es que desapareciera el Centro Asturiano», dijo el concejal, quien expresó el deseo del Ayuntamiento de ayudar a todas las sociedades de Gijón, en general, a las deportistas, en particular, y especialmente a las «históricas». Lo que no concretó Tuero es cómo se puede plasmar esa ayuda, que podría llegar a ser necesaria si las cosas se complican.





