
La existencia de una red de tráfico infantil fue destapada esta semana por el diario 'Southern Metropolis Newspaper', que denunció que miles de menores de familias pobres de Liangshan eran engañados para trabajar en factorías de provincias sureñas como Cantón y Fujian.
Los miembros de la banda, también originarios de Liangshan, ofrecían a los menores 8.000 dólares por tres meses de trabajo cuando en realidad debían trabajar 300 horas mensuales por unos 50 centavos de dólar a la hora bajo amenaza de muerte.
Según informó ayer el diario 'China Daily', varias personas han sido detenidas en Dongguan, donde trabaja un equipo de investigación formado por funcionarios de esa ciudad y de Liangshan. «La mayoría de los empleadores eran compañías pequeñas y medianas. Gran parte de ellas no están registradas en los departamentos laborales y trataban de reducir sus costes operacionales», explicó He Zhujian, jefe del equipo de investigación en Dongguan.
En Liangshan, donde las labores del campo no son suficiente para sostener a una familia, los niños son enviados a trabajar desde los 8 o los 9 años, explicó al 'China Daily' Hou Yuangao, catedrático de la Universidad Central de Nacionalidades.
Hace aproximadamente un año, la prensa local destapó otro caso que conmocionó al país, el secuestro y venta de cientos de personas procedentes de regiones pobres, entre ellas muchos niños y deficientes mentales, que trabajaban como esclavos en los hornos de ladrillo de la provincia de Shanxi.
Edad tope para trabajar
Según la ley china , los menores de 16 años no pueden trabajar, mientras que entre los 16 y los 18 años los trabajadores deben disfrutar de mejores medidas de seguridad laboral que los adultos. Tras conocer la noticia, el Gobierno de Liangshan organizó un grupo de investigación de unos 20 funcionarios que partió a Dongghuan (Cantón), centro de operaciones de la banda. Además, el grupo va a investigar en las escuelas de todo el distrito de Liangshan, sobre todo en las áreas rurales.
La red de esclavos estaba organizada por varias personas que habían emigrado hace años desde Liangshan hasta Dongguan, según descubrió un periodista del rotativo que se hizo pasar por el dueño de una fábrica interesado en comprar obreros infantiles. Para evitar problemas legales, la banda proveía a los niños con pasaportes falsos, en los que aparecían como mayores de edad.
Aunque Dongguan era la base, los niños eran enviados también a otras ciudades como Shenzhen y Cantón (ambas en Cantón) o Xianmen (Fujian), con el fin de separar a los pequeños de los lugares de residencia de sus familiares.





