
Los cerqueros decidieron parar porque, aunque no se descarta que la pesquería de bocarte en el Golfo de Vizcaya sea reabierta en el segundo semestre del año, «la temporada buena es ahora» y, además, no tienen actividad alternativa.
Fuentes del sector asturiano indicaron a este periódico que en julio está la costera del bonito como pesquería alternativa, a la que de hecho se unen muchos cerqueros, pero dedicarse ahora a otras especies asociadas al arte de cerco, como la sardina, no es buena solución.
El armador de un barco asturiano explicó que la sardina no está ahora en sazón y, por lo tanto, se paga poco, mientras que dentro de unos meses puede triplicar el precio. En consecuencia, dedicar ahora la flota a pescar sardina, debido a la veda de bocarte, provocaría una importante merma del recurso con escasa rentabilidad. «Ahora la sardina se puede pagar a 0,3 euros por kilo, mientras que en julio llega al euro», indicaron las citadas fuentes.
Sin alternativas
Los pescadores consideran que, aunque el caladero de bocarte fuera reabierto en el segundo semestre, la compensación que piden ahora tiene sentido igualmente, pues es en estos meses cuando se ven obligados a parar.
Los pescadores del Cantábrico han pedido, con la boca pequeña en el caso de los asturianos, que se levante a partir de julio la veda del bocarte. No obstante, no está claro qué decidirá la Unión Europea. Un portavoz del Gobierno vasco dijo ayer, en Bruselas, que los informes técnicos serán determinantes, y que los mismos no están disponibles todavía.
Tradicionalmente, la flota asturiana de cerco se dedica al bocarte durante los meses de abril y mayo, aproximadamente, y cambia luego al bonito.
Si el caladero se reabre podrían variar las cosas, algo que no favorecería a las rulas asturianas. La razón es que los túnidos dejan buenos ingresos en las lonjas durante el verano y la reducción de flota podría reducir también las capturas. Sólo si el aumento de precio compensa el descenso de oferta se salvaría la temporada, ya que las descargas de bocarte se realizan mayoritariamente en el País Vasco.
A poco bien que comenzase la campaña de bocarte (en la hipótesis de que se levante la veda) podría animar a la flota de cerco a abandonar este año el bonito. La razón es que los gastos de la pesquería de bocarte son bastante menores, porque los barcos sólo faenan por la noche. Durante la costera del bonito, por contra, están en la mar varios días y al precio que está el combustible los costes se disparan.
Pero la decisión sobre si se reabre o no el caladero de bocarte del Golfo de Vizcaya es otra historia. De momento, a los pescadores les interesa lograr que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino pague el paro biológico que por su cuenta y riesgo han iniciado.





