
El conductor, de 27 años, se encontraba en situación de libertad provisional, ingresado en un hospital de Málaga capital con varias lesiones cervicales. Los médicos le dieron el alta y fue llamado a declarar. Llegó a los juzgados sobre las 11.25 y salió de ellos en un coche policial una hora y media después.
En su declaración, el conductor, que llevaba un collarín a causa de las lesiones, lamentó los resultados del accidente, en el que además de los nueve fallecidos otras 41 personas resultaron heridas de distinta consideración. El imputado admitió que le causaba «horror» pensar en lo ocurrido.
El acusado adujo que si en algún momento rebasó el límite de velocidad lo hizo «en muy poco», debido a que terminaba un tramo descendente de la carretera. También reconoció haber bebido alcohol, pero dijo que se limitó a tomar dos cañas de cerveza a las tres de la tarde, unas cuatro horas antes de que se produjera el accidente.
En la comparecencia, el fiscal solicitó la prisión provisional por la naturaleza de los hechos, ya que, de confirmarse los informes preliminares sobre el accidente, podría entenderse que hubo conducción temeraria, por exceso de velocidad y alcoholemia, además de varios delitos de imprudencia, algunos con resultado de muerte.





