
LOS DATOS
El anuncio del inicio de la tramitación para conceder los permisos fue publicado el lunes en el Diario Oficial de Galicia. El proyecto está impulsado por la empresa Galigrain, que ya cuenta con la gestión de los servicios de estiba y desestiba de los puertos de Marín, La Coruña y Villagarcía de Arosa.
La nave que se pretende construir funcionará como terminal de carga y descarga. Está planteada, fundamentalmente, para asumir los movimientos que genere la papelera de Navia, fábrica propiedad de la compañía Ence y que está inmersa en un plan de ampliación que le convertirá en la planta con mayor capacidad de producción de celulosa de España: 500.000 toneladas al año.
Canal de entrada
Según el proyecto, la nave, que estará en su totalidad cubierta, se ubicará en la zona del puerto comercial de Mirasol. Ocupará un total de 5.900 metros cuadrados, de los que 2.200 discurrirán sobre el agua, en el mismo canal de entrada del estuario. Para ello, está prevista la instalación de ocho pilares sobre los que se asentará la plataforma.
Esta terminal funcionaría como una especie de 'parking' de barcos. Es decir, los barcos entraría directamente en esta terminal para realizar las labores de carga o descarga. Este sistema, que ya funciona en otros puertos de Europa, tiene como ventaja que las mercancías, como la celulosa, no se ven afectadas por el agua.
Por este motivo, y teniendo en cuenta que Ence-Navia es el principal cliente del puerto de Ribadeo, todo parece apuntar a que el proyecto está relacionado con la ampliación de la papelera naviega que se está acometiendo en estos momentos.
Según fuentes consultadas por EL COMERCIO, Ence se encuentra a la espera de ver si la Xunta de Galicia autoriza la ejecución del proyecto para valorar la posibilidad de adjudicar el servicio de carga y descarga de sus mercancías a la empresa promotora de la nave.
Críticas
Las críticas a la posible construcción de esta nueva terminal no se han hecho esperar. El portavoz de la Plataforma para la Defensa de la Ría, Evaristo Lombardero, calificó ayer de «una locura» el proyecto. «Se pretende hacer un caparazón que afectará negativamente al estuario», dijo, a la vez que anunció que el colectivo presentará alegaciones a la iniciativa.
Lombardero también apunta al «fuerte impacto visual» que a su juicio provocará la instalación para refrendar su oposición al proyecto. Se estima que la nave que se pretende construir pueda tener una altura de 27 metros.
Esta plataforma fue una de las principales opositoras a la escollera construida por la Xunta hace más de una década y que contó con la oposición del Gobierno regional. Desde el lado asturiano, los alcaldes están a la espera de conocer más detalles del proyecto, pero en estos momentos no ven con buenos ojos la iniciativa que se pretende desarrollar.





