Es el momento de la igualdad para unas mujeres que siguen sufriendo una injusta y lamentable discriminación laboral, con enormes dificultades para acceder a un empleo digno y cuyos ingresos son en Asturias un 34% inferiores a los de los hombres, la mayor diferencia salarial del país.
Es también el momento de reivindicar el salario digno, porque en los últimos años el empleo que se ha venido creando en la región ha sido mayoritariamente temporal y en sectores poco cualificados, como la construcción y los servicios, y cuando los empresarios están poniendo todo tipo de trabas en la negociación colectiva para que los convenios recojan subidas salariales al nivel que se han incrementado los precios.
Y es el momento de la inversión productiva, si tenemos en cuenta que Asturias continúa con la tasa de actividad más baja del país y requiere un esfuerzo mayor, tanto de la Administración como de los empresarios, para relanzar la economía regional, apostando por la industria avanzada, diversificada y de alto valor tecnológico como pilar del nuevo modelo productivo que necesita la región, y afrontar así en mejores condiciones el proceso de desaceleración en el que estamos inmersos.
El preocupante deterioro que la economía española está sufriendo como consecuencia, en buena medida, del imparable aumento del petróleo y la crisis del sector inmobiliario, nos ha situado en un escenario no ya de ralentización económica, sino de clara recesión, cuyo alcance no son capaces de atisbar ni siquiera los expertos más cualificados. Se habla de pérdida de miles de puestos de trabajo -no sólo en la construcción- y la CEOE comienza a demandar del Gobierno medidas tan indignas como el aplazamiento de la subida del salario mínimo interprofesional comprometida por el Ejecutivo con los agentes sociales. Ya antes de que se encendieran las alarmas de la crisis, los empresarios asturianos propugnaban incrementos salariales del 2% en los convenios para 2008, cuando el IPC ya superaba el 4,4%.
Lo piden, además, empresarios que en años precedentes llegaron a incrementar sus beneficios más de un 30%, como sucedió en 2006, mientras el salario real medio de los asturianos y asturianas apenas subía. Empresarios que, en muchos casos, no destinaron ni una mínima parte de sus cuantiosas ganancias a inversión tecnológica, lo que habría redundado en su propio beneficio al aumentar la competitividad de sus empresas.
En todo este tiempo, CC OO, particularmente en Asturias, ha venido defendiendo que la industria debe coger el timón del definitivo impulso económico regional. No sólo porque Asturias tiene gran tradición industrial y enormes posibilidades de aprovecharla, sino porque la industria tiene un futuro mucho más sólido. Tradicionalmente, además, la industria se ha caracterizado por crear empleo estable y de calidad, frente a inestabilidad y bajos salarios de la construcción y los servicios esenciales.
El ACEBA se concibió precisamente para impulsar ese nuevo modelo productivo que necesita la región. Pero lamentablemente el Gobierno regional no le está sacando el provecho que tiene cuando más se necesita.
Además de igualdad, salario digno e inversión productiva, en este Primero de Mayo los sindicatos mayoritarios reclamaremos también en Asturias una reforma del Estatuto de Autonomía que profundice y avance en nuestra capacidad de autogobierno, que establezca una financiación suficiente, que contemple el papel que le corresponde a los sindicatos como agentes sociales y que haga oficial la lengua asturiana. Reivindicaciones, todas ellas, que suscriben la inmensa mayoría de los asturianos.





