
Este año, en nuestro país y en Asturias, celebramos esta fecha reivindicativa bajo el lema 'Es el momento de la igualdad, el salario digno y la inversión productiva', que sintetiza perfectamente nuestras reivindicaciones y los objetivos que se deben de abordar por los empresarios y los gobiernos central y autonómico. Tenemos muy presentes los dos millones de desempleados de nuestro país, los 45.000 de Asturias, los cientos de miles de jóvenes, mujeres e inmigrantes que tienen un empleo precario con salarios escandalosamente bajos, los miles de trabajadores que anualmente pierden la vida a causa de accidentes laborales -muchas veces evitables- o las víctimas de esa barbarie incomprensible del terrorismo etarra, como recientemente lo fue nuestro compañero Isaías Carrasco.
Nuestra campaña, iniciada el pasado año, 'Por un salario digno, nadie menos de 1.000 euros', o la exigencia de la inclusión de la cláusula de revisión salarial en todos los convenios colectivos, así como la subida de las pensiones mínimas y del salario mínimo interprofesional, cobran especial relevancia en estos momentos de desaceleración económica, tensiones inflacionistas y subida de precios en muchos productos básicos y son la mejor fórmula para garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores y el mantenimiento de la capacidad de consumo, como elemento reactivador de la economía y de la creación de empleo estable.
Los resultados electorales del 9 de marzo han renovado la confianza de los ciudadanos en el Gobierno de Zapatero, que, apoyándose en el diálogo social con los sindicatos y los empresarios, puso en marcha leyes históricas, como la de Igualdad o la de Dependencia; ello ha de permitir en los próximos años su pleno cumplimiento para acabar con toda discriminación ofrecer la debida atención a nuestros mayores, liberar de cargas familiares a las mujeres y facilitar su plena integración en el mercado laboral.
Ante la actual situación de desaceleración económica, son necesarias medidas que reorienten las actividades de la construcción hacia la obra civil, la vivienda protegida (compra y alquiler), las infraestructuras públicas de transporte y sociales (sanitarios, educación y atención a la dependencia). Asimismo, es necesario un mayor esfuerzo para incrementar la inversión productiva, la I+D+I y la formación de los trabajadores, donde la industria recupere el protagonismo necesario para ser el motor y elemento tractor de los servicios, el crecimiento económico y la creación de empleo estable.
En el caso de Asturias, el Gobierno debe poner en marcha, sin más dilación, las medidas recogidas en el 'Acuerdo para la competitividad, el empleo y el bienestar de Asturias'. Se ha aprobado el crédito extraordinario para 2008 que permitirá dedicar fondos importantes a la promoción del empleo estable, a la formación de los trabajadores o a la lucha contra la lacra de los accidentes laborales, y ahora serán necesarios acuerdos parlamentarios que garanticen los presupuestos de los próximos años y la correspondiente estabilidad política del Gobierno para llevarlos a cabo, ya que, de mantenerse la actual situación, acabará repercutiendo negativamente en la evolución económica y el empleo de la región.
En este sentido, esperamos que tanto el Gobierno como el resto de las fuerzas políticas actúen con la responsabilidad que Asturias necesita y que la UGT les exige en nombre de los trabajadores asturianos.
En cualquier caso, desde UGT vamos a continuar en nuestro modelo sindical de propuestas, negociación, movilización y exigencia de cumplimiento de los acuerdos.





