
El recinto en el que viven las osas 'Paca' y 'Tola' se ha convertido en la cita favorita de propios extraños, tras la reciente llegada de 'Furaco', procedente de Cabárceno. El ejemplar macho de oso pardo tiene la misión de embarazar a las hermanas y la operación de cortejo de este peculiar trío se ha convertido en una de las mejores promociones turísticas del Principado.
De hecho, aunque ayer fue el Día del Trabajo, 'Paca' y 'Tola' estaba más activas que nunca. Las dos osas se mostraban algo más inquietas que de costumbre, ya que fueron trasladadas al cercado común, el que será su nido de amor dentro de unas semanas, y parece que se van entendiendo un poco más con 'Furaco'. Quizás sea porque se acerca el celo, pero bien distinta es la imagen que ayer daban 'Paca' y 'Tola' respecto a la de días anteriores, cuando se encontraban en la parte más alejada posible del recinto para no mantener contacto el recién llegado. Él parecía darse cuenta de la presencia de sus pretendientas, ya que pasaba de un estado inactivo a levantarse y tratar de llamar la atención de las osas demostrando su fuerza.
Este cambio también fue notado por los cientos de visitantes que acudieron ayer hasta Santo Adriano para ver a los famosos osos, entre los que se escuchaban voces de: «¿Mira papá, se está levantando!», cuando 'Furaco' trataba de impresionar a las dos osas. En opinión de Hugo Ferrón, un visitante gallego, «todo está muy bien organizado, porque permite que los visitantes puedan ver a los animales sin necesidad de molestarles en demasía», apuntó
No obstante, muchos visitantes preferían a las osas en su anterior ubicación, señalando que ahora «se ven privadas de más libertad y no tienen las mismas comodidades», como argumentó Patricia Camblor, de Pola de Siero, que acudió con su familia a pasar el día en la zona. De opinión similar fue Ana González, de Gijón, quien destacó que «es la primera vez que vemos a 'Paca' y 'Tola', y pensamos que iban a estar más sueltos».
Santuario sin colapsos
Mientras en Proaza y Santo Adriano merenderos, restaurantes y áreas recreativas eran un hervidero de gente, donde era imposible coger mesa para comer, en los Lagos la nota predominante fue la escasa afluencia de visitantes, con circulación fluida hasta el Santuario durante toda la mañana. Tanto fue así, que el único parking que se llenó fue el del Repelao.
Ayer era la primera vez que el plan de transporte a los Lagos se ponía en marcha en un puente festivo. Es decir, que no se puede acceder a Los Lagos en vehículo privado entre las nueve de la mañana y las siete y media de la tarde. Sin embargo, y en contra de lo previsto, no fue necesario utilizar los retenes que la empresa privada que gestiona el servicio de autobuses tenía reservados, por si, tal y como ocurrió en Semana Santa, la afluencia de visitantes desbordaba la oferta de plazas. Al mediodía, no llegaban a 300 las personas que se habían subido en lanzadera para visitar El Enol y El Ercina.
En cuanto al Santuario, tampoco la Cueva y la Basílica fueron escenario de colapsos, con tráfico fluido durante toda la jornada, con leves caravanas al mediodía. De hecho, la única nota negativa en la zona oriental fue el accidente registrado, hacia las dos de la tarde, en el cruce de La Arquera, en Llanes, uno de los habituales puntos negros de la carretera nacional 634. Fueron tres los vehículos implicados en la colisión por alcance (un Citroën Xsara, un Renault Laguna y un Chrysler Voyager) que se saldó con un herido leve, atendido en el centro de salud de la localidad llanisca.





