
«No entiendo que algunos cuando van en una escapada no sean capaces de darse cuenta de que tienen que tirar y miren para otro lado. Pero esto es culpa de los directores». Había pasado todo el protocolo de la entrega de premios, le había dado tiempo a serenarse, pero Stefano Garzelli fue muy claro. Se había pegado un atragantón de más de 130 kilómetros en un grupo de escapados. Había 'fundido' a dos compañeros de equipo en esa escapada y luego a otro más en la ascensión al Naranco, pero su entrega no se vio recompensada: «Estaba muy cansado. Fue mucho tiempo escapado».
Fue, junto a otros quince corredores, el gran protagonista de la Subida al Naranco. Estaba llamado a ganar en la cima 'El Tarangu', pero no hubo manera. No era el único y sus dos rivales en las últimas rampas estuvieron más fuertes. Koldo Gil no consiguió repetir victoria, pero finalizó por delante del ganador del Giro, mientras que Tondo aprovechó sus buenas sensaciones en Asturias para rematar la faena de su equipo.
La Subida al Naranco comenzó con muchos movimientos, ataques y algunos corredores buscando la escapada. El Acqua Sapone conocía el estado de forma de su jefe de filas, Garzelli, y no quiso dejarse sorprender. Al paso por Pola de Siero ya se iban unos cuantos y llegando a Infiesto ya se intuía que podía ser la escapada buena. Entre otros estaban Garzelli, junto a Diego Milán y Branislau Samoilau eran la representación del Acqua Sapone, con Beñat Intxausti y Raúl Alarcón del Saunier Duval, Joao Cabreira del LA Aluminios MSS, y corriendo la representación asturiana Raúl Santamarta, del Burgos Monumental. El espigado ciclista neoprofesional mostró un punto de su posible evolución y es que aguantó con los de arriba mucho trecho.
Coronaron la Collada del Arnicio con 3:40 sobre los perseguidores, luego esa diferencia fue bajando. En Santo Emiliano llevaban 2:35 y se comenzaban a ver los primeros recelos a la hora de dar relevos. En El Padrún la ventaja ya estaba en minuto y medio. Y cuando comenzaban las primeras rampas de El Naranco llegaba la neutralización.
Massimo Codol, un veterano del pelotón, puso el ritmo y evitó cualquier ataque que pusiese en aprietos a Garzelli. Tiró hasta que reventó y cuando lo comenzó la ofensiva portuguesa. Alfonso Azevedo saltó, pero fue Bruno Pires el que marcó el ritmo más fuerte. Su compañero de equipo se tuvo que dejar ir ante el empuje de Pires, al que una ráfaga de viento acabó tumbando. Koldo Gil, Stefano Garzelli y Xavier Tondo se jugarían el triunfo.
Koldo Gil demarró. Garzelli y Tondo respondieron. El navarro se descolgó y metió plato, pero en ese momento ya estaba muerto. Su demarraje fue seguido por Garzelli a rueda y Tondo un poco más atrás. Al final, el catalán fue el más listo.





