Así lo aseguró la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en un nota publicada en los principales diarios del país en la que confirma que el Estado boliviano ya controla las acciones de las tres empresas petroleras que habían sido privatizadas en los años noventa.
Se trata de la petrolera Andina, la filial boliviana de Repsol YPF, la empresa petrolera Chaco, que hasta ahora estaba en manos de la estadounidense Pan American Energy y del grupo British Petroleum, y de la operadora de gasoductos Transredes, que pertenece a la sociedad de capitales británica Ashmore.
«Este 1 de mayo, día de los asalariados de Bolivia y el mundo, el Gobierno ha determinado dentro de su política económica gradual (...) adquirir los bonos de Transredes, Chaco y Andina, con el que selló la mayoría accionarial que alcanza al 50 por ciento más uno de las acciones», precisó.
El presidente de YPFB, Santos Ramírez, adelantó que los trabajos de operación en los campos hidrocarburíferos arrancarán este 1 de mayo, después de anunciar que la recuperación del 50 por ciento más uno de las acciones que, según dijo, «permitirá un control eficiente tanto en la parte operativa como administrativa».





