
Lacort, natural de Madrid, llevaba trabajando en el Hospital de Cabueñes desde 1980. En la actualidad era médico intensivista en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero además, era un apasionado de la bioética. Tras realizar un máster en la capital de España sobre esta materia se convirtió en un asiduo de numerosas comisiones éticas.
«Gran profesional»
El jefe de la UCI, el doctor José Guerra, destacó ayer su calidad como persona y como compañero. «Era un profesional como la copa de un pino y muy querido por todo el hospital», comentó emocionado. Su esposa Cristina Saro, también intensivista, pero en su caso de digestivo, sus familia, sus amigos y compañeros lo despedirán mañana al mediodía en el salón de actos civiles del tanatorio de Gijón. Posteriormente sus restos serán incinerados.





