Bruto: sinónimo de ser humano, y no precisamente con el añadido del adjetivo 'noble' que suele aplicarse a los caballos. Cuando Julio César reconoció a uno de los conspiradores que lo estaba acuchillando, le dijo:
«¿Tú también, so bruto?».
Cuánta razón lleva el escritor italiano Giovanni Papini al definir de esta guisa a sus congéneres:
«El hombre, ese bruto sin remedio».
Cochina: China en Tíbet.
Elecciones: «Las mejoles elecciones no son las políticas, sino las que un selvidol logla glacias a una técnica de acucuntula de mi invención, consistente en claval púas de oliciu en las paltes pudendas. Consigo efectos más espectaculales que la viagla». (Palabras del acupuntor chino Pin-Chín).
Infame: puede haber cosas que lo igualen, pero no parece posible que exista nada más infame que el hecho de que tanta gente pase fame y hasta se muera de ella.
Ingenuidad: difícilmente superable es la de alguien que creyó a un político que afirmaba haber abandonado una actividad profesional sumamente lucrativa para dedicarse de lleno a lograr el bienestar de sus semejantes.
Personal como el del ejemplo es auténtica carne de coñón.
Ladrón: hombre de negocios al que es aplicable el vocablo inmediatamente anterior, dada su incapacidad para lograr la propiedad ajena de manera legal.
Parida: paridad obligatoria por razones de sexo en la distribución de las prebendas políticas. Por no mencionar la laguna legal existente en el ámbito de la transexualidad.
Retrato: «¿Sabéis lo que el actual Partido Socialista conserva del espíritu fundacional...? El retrato de Pablo Iglesias colgado en el chigre de la Casa del Pueblo».
(Ocurrencia atribuible a Gabino de Lorenzo).
Sinceridad: si me dedico a amar al prójimo como a mí mismo, dejaría de ser yo mismo y, por ende, de quererme.





