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AL AIRE
Nueve
02.05.08 -

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DEFINICIONES (o así) que se incorporan a esa obra inacabable titulada 'Diccionario del disparate':

Bruto: sinónimo de ser humano, y no precisamente con el añadido del adjetivo 'noble' que suele aplicarse a los caballos. Cuando Julio César reconoció a uno de los conspiradores que lo estaba acuchillando, le dijo:

«¿Tú también, so bruto?».

Cuánta razón lleva el escritor italiano Giovanni Papini al definir de esta guisa a sus congéneres:

«El hombre, ese bruto sin remedio».

Cochina: China en Tíbet.

Elecciones: «Las mejoles elecciones no son las políticas, sino las que un selvidol logla glacias a una técnica de acucuntula de mi invención, consistente en claval púas de oliciu en las paltes pudendas. Consigo efectos más espectaculales que la viagla». (Palabras del acupuntor chino Pin-Chín).

Infame: puede haber cosas que lo igualen, pero no parece posible que exista nada más infame que el hecho de que tanta gente pase fame y hasta se muera de ella.

Ingenuidad: difícilmente superable es la de alguien que creyó a un político que afirmaba haber abandonado una actividad profesional sumamente lucrativa para dedicarse de lleno a lograr el bienestar de sus semejantes.

Personal como el del ejemplo es auténtica carne de coñón.

Ladrón: hombre de negocios al que es aplicable el vocablo inmediatamente anterior, dada su incapacidad para lograr la propiedad ajena de manera legal.

Parida: paridad obligatoria por razones de sexo en la distribución de las prebendas políticas. Por no mencionar la laguna legal existente en el ámbito de la transexualidad.

Retrato: «¿Sabéis lo que el actual Partido Socialista conserva del espíritu fundacional...? El retrato de Pablo Iglesias colgado en el chigre de la Casa del Pueblo».

(Ocurrencia atribuible a Gabino de Lorenzo).

Sinceridad: si me dedico a amar al prójimo como a mí mismo, dejaría de ser yo mismo y, por ende, de quererme.

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