
Había nacido en 1932 en Oviedo. Estaba casado con Teresa Corominas, era padre de cinco hijos y abuelo de seis nietos. Ayer, el párroco, Fernando Rubio, destacó su afición taurina, su faceta de buen y fiel esposo y de padre cariñoso con sus hijos. También su bonhomía y su cordialidad. Resumió que era un «hombre de paz», poco antes de bendecir sus restos, incinerados, y trasladarlos a la capilla de San José, donde está uno de los columbarios de San Juan.
Al funeral asistieron muchas caras conocidas. Entre ellas, varios miembros del Partido Socialista, como el ex portavoz municipal y catedrático de Derecho Administrativo Leopoldo Tolivar Alas, y los actuales concejales Alfredo Carreño -también secretario general de la Agrupación Municipal Socialista- y Dolores Fernández Losas. Y es que la viuda fue concejala en el Ayuntamiento y es militante del PSOE. También estaba el arquitecto Emilio Llano y, por supuesto, mucha gente del mundo de los toros.
No en vano, ésta era su gran afición o, mejor dicho, su gran pasión. No era raro verle pasear por la ciudad, charlando con unos y con otros siempre con gesto cordial, y promocionando las jornadas que organizaba la Peña Julián Cañedo. Lo hizo incluso muy avanzada su enfermedad, como si no pasara nada. De hecho, resultaba difícil de creer que estuviera grave como estaba.
También fue uno de los fundadores de la revista 'Azul y oro' y uno de los grandes defensores del uso de la plaza de toros de Buenavista. La peña que presidía presentó, a principios de febrero, un proyecto que suponía derribar el coso por completo y levantar una infraestructura nueva, que conservaría la arena para las faenas taurinas y sumaría locales comerciales en los bajos exteriores del nuevo edificio.
Falleció justo antes del comienzo de la feria de La Ascensión, por tradición una de las dos citas taurinas anuales en Oviedo. Este año, había sonado el nombre de José Tomás, uno de los grandes del ruedo actual. Pero, por la decisión del alcalde de cerrar la plaza ante su deterioro, no habrá corrida, en un duelo casual por el alma de Bernardo Sánchez Escandón.





