
-Relaciones económicas y asuntos energéticos. ¿En qué consistirá exactamente su labor?
-En el apartado económico, nuestro trabajo se centra en apoyar la actividad económica y empresarial española en el exterior. Negociamos los acuerdos de protección de inversiones, damos seguridad jurídica, apoyamos la implantación empresarial en distintos países y actuamos cuando aparecen problemas.
-¿Es ya consciente la empresa española, y por tanto la asturiana, de la necesidad de abrir nuevos mercados y no limitarse al español?
-Desde luego, en los últimos años se ha avanzado mucho. Las empresas ya no sólo se fijan en América Latina y han entrado en nuevos mercados: Estados Unidos, Australia, Europa del Este... Asistimos a una fase de eclosión.
-¿Deben ser China e India objetivos prioritarios? Ahora todo el mundo quiere invertir allí.
-Cierto, no en vano son dos países enormes en extensión y en población, y tienen nuevas necesidades que las empresas españolas deben aprovechar. Es una apuesta de futuro y, de hecho, ya se constata un enorme interés por entrar en esos mercados.
-¿Están preparadas para ello?
-El cambio ha sido muy grande. Antes sólo las grandes empresas se atrevían a salir al exterior, ahora muchas lo hacen y se han convertido en un actor con peso real en todo el mundo. De hecho, en el ránking de las grandes empresas mundiales ya hay nueve españolas. Italia tiene 10 y Estados Unidos, 162.
-También se ocupará de las cuestiones relacionadas con la energía. ¿Puede 'mojarse' y decir si el precio del petróleo empezará a caer?
-Es difícil predecir qué va a pasar. La inestabilidad que se puede aprecia en países como Irán e Irak no ayuda en la medida en que entra menos petróleo en el mercado y, con menos oferta, los precios suben. Hay otras zonas, como México o Argentina, donde los pozos están llegando al final de la vida útil. Si a eso añadimos la descomunal capacidad de consumo de India o China, todo confluye hacia un aumento de precios.
-¿No hay, entonces, solución?
-Es un tema complejo. Hay zonas que están produciendo más petróleo, como Nigeria, que pueden favorecer una cierta elasticidad de la oferta.
-Una mayor tranquilidad en Irán o Irak también sería favorable.
-Eso permitiría aumentar la oferta y sería beneficioso para el mercado, haciendo más plausible una reducción del precio.
-¿En qué medida España se ve más afectada, al ser un país muy dependiente del exterior tanto en petróleo como en gas?
-Es obvio que es algo que nos preocupa. Por eso estamos haciendo un gran esfuerzo de fomento de las energías renovables para cumplir el objetivo de la UE de que, en 2020, el 20% de la energía consumida llegue de estas fuentes.





