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Kike Figaredo se compromete en una campaña contra las bombas racimo
El obispo de Battambang trabaja para lograr una ley mundial contra «esta forma de terror»
02.05.08 -

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Kike Figaredo se compromete en una campaña contra las bombas racimo
SOLIDARIO. El obispo de Battambang, en su casa de Gijón. / CITOULA
Kike Figaredo, el obispo de Battambang está otra vez en casa. En su otra casa, pues Camboya donde vive desde hace años, es también su hogar. Hoy oficia en Gijón una misa de una de sus sobrinas y anteayer recibía en Madrid el Premio Vocento a los Valores Humanos, que no había llegado a sus manos con el calendario oficial porque sus manos y el resto de él estaban en Australia, «buscando apoyos para implicar a cuanta más gente mejor, cuantos más gobiernos mejor, en la erradicación de las bombas racimo». Y es que esa es una de sus nuevas cruzadas, lograr que el mundo apruebe una ley internacional contra este tipo de explosivos que tienen la macabra cualidad de dejar desparramados por el terreno en el que explotan una cantidad importante de munición latente, a la que sólo despierta el contacto de un ser vivo. «Además», cuenta el sacerdote gijonés, «son mucho más sensibles que las minas antipersona y explotan con una facilidad tremenda».

Kike Figaredo está implicado en esta campaña como lo están decenas de ONG de todo el mundo, especialmente las que trabajan en ayuda humanitaria para mutilados que lo son por haberse encontrado en su camino con un explosivo y las que invierten esfuerzos y dinero en desminar campos, como los de Camboya.

Pero en esta ocasión las ONG no están solas, son muchos los gobiernos que se han apuntado al reto de calado mundial. El español, entre ellos, aunque, en palabras del sacerdote, «no con una posición de implicación radical, como, por ejemplo los gobiernos de Noruega o Suecia, que apuestan por una norma que acabe con este problema de raíz».

«No vale», advierte el obispo de Battambang, «con participar y poner buena cara en las reuniones que se están celebrando». La próxima será en Dublín, entre el 13 y el 30 de mayo. «Lo que hay que hacer es apostar por la erradicación total y para eso se necesita una ley internacional que no ofrezca ambigüedades, que sea firme y no permita que se sigan fabricando bombas racimo y acabe con esta forma de terror».

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