«Yo que soy tan asturiano», añadía, «que en mi tierra se me tenga en consideración me da una alegría impresionante, además de muchísima fuerza para seguir trabajando, pues estos reconocimientos te indican que estás haciendo algo bueno y vas por el buen camino en la ayuda a los demás». Pero a la satisfacción plena une el sacerdote «una cierta sensación de vértigo. No puedo olvidar que es un premio que han recibido personas de una categoría muy superior a la mía. De todos modos, con sólo ser mencionado me vale».





