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La tecnología del desarrollo
Una docena proyectos en países de África y en América Latina ha puesto en marcha Ingeniería sin Fronteras de Asturias, que acaba de festejar sus primeros quince años
02.05.08 -

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La tecnología del desarrollo
CAMERÚN. El proyecto Barrios que se desarrolla en Yaundé fomenta la colaboración entre colegios de la capital camerunesa y los colegios asturianos con el apoyo del centro de empresas Valnalón.
Han cumplido quince años y han puesto en marcha una docena de proyectos solidarios, además de participar en numerosas asesorías técnicas de iniciativas de distintas oenegés, cursos y muchas cosas más. Ingeniería sin Fronteras de Asturias vive una adolescencia feliz en su camino hacia la mayoría de edad, en la que aún se recuerdan aquellos primeros pasos allá por 1992, cuando a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Gijón llegaron noticias de un movimiento que se producía en distintas universidades españolas y que tenía un fin solidario: el de poner los conocimientos de los profesionales del gremio al servicio de la cooperación al desarrollo.

Ese ha sido uno de los objetivos, pero no el único, de una oenegé con sede en Gijón que sabe que la tecnología puede hacer mucho en favor de los pueblos más desfavorecidos. Sus miembros son conscientes de que puede servir para construir una sociedad más justa en un planeta en el que 1.100 millones de personas no disponen de agua potable y dos mil millones carecen de energía eléctrica.

La ingeniería es una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza, porque ese agua y esa electricidad que ellos pueden acercar con sus proyectos y sus conocimientos son claves para pulir desigualdades. Pero no ha limitado Ingeniería sin Fronteras su trabajo a la parte más técnica de la cooperación, sino que también ha apostado por otras causas: «Quizá seamos más especialistas en la parte tecnológica, pero sin olvidar otros aspectos que hay que tocar, como factores culturales o de género», explica José Antonio Gallego, actual presidente de la oenegé instalada en el campus de Viesques.

De hecho, los dos proyectos que actualmente tienen en marcha, y que cuentan con financiación de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y del Ayuntamiento de Gijón, dan buena cuenta de esa doble apuesta. El primero de ellos se desarrolla en el Sáhara y trata de ayudar a llevar el agua tan necesaria al desierto. La mejora del abastecimiento en los campamentos de Tinduf es el fin de este programa, en el que participa la organización desde 2005.

En cambio, en Camerún, la apuesta es por la creación de nuevas empresas, por conseguir que la población se anime a poner en marcha sus negocios. Allí se ha creado con dinero asturiano una especie de semillero empresarial. Barrios es el nombre que se ha dado a este proyecto, que se desarrolla en Yaundé, la capital de Camerún.

Pero ha habido más trabajos en África y América, en países como Mozambique, Colombia y Cuba.

Con el aniversario pasado, la organización, que cuenta con sesenta socios en toda la región, se plantea pararse a pensar sobre lo que habrá de pasar en los años venideros: «Ahora mismo tenemos en mente un proceso de reflexión, de mirar y planificar un poco a largo plazo», dice su presidente, quien detalla que uno de sus objetivos pasa por darse a conocer más en la región y conseguir mayor número voluntarios para sus iniciativas.

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