
FICHA PERSONAL
-¿Qué tiene Raimundo Abando que aunque hace casi veinte años que abandonó la actividad política sigue de actualidad?
-Aunque no tuve actividad política nunca he dejado de estar al día de los temas de Avilés. Siempre pensé que después de mi etapa profesional en Madrid algún día volveríamos a Asturias. Quizás sea mi ilusión de, en el futuro, terminar algo que siempre me dio la sensación que no pudimos hacer. Eso me motiva para estar muy al día. Tengo un cariño especial por esta ciudad y me gustaría volver algún día. Si el PP lo considera oportuno, quizás volvería con más ilusión que nunca.
-Suena a ofrecimiento.
-No lo es tanto, sino una ilusión. Es un sentimiento de que las cosas se pueden hacer de otra manera, que se pueden hacer mejor. Cuando vengo a Avilés noto que la gente está descontenta con ciertas maneras de hacer las cosas.
-¿Se refiere a la gente del PP?
-Sí. Ahora hay una situación que necesita un cambio posiblemente bastante radical. Son demasiados años con la misma forma de hacer las cosas, la misma política, las mismas personas. La gente necesita ver a distintas personas.
-Cada vez que suenan tambores de crisis en el partido, los llamados 'críticos' le invocan a usted. La última, tras el cese de Peña como portavoz.
-Lo de Peña es un tema desgraciado, que nunca se tuvo que producir. Quitarle la portavocía a un señor por decir sus inclinaciones hacia un líder u otro, que es algo personal, es una injusticia que no se puede cometer. Hicieron lo mismo con dos concejales en el mandato anterior y desgraciadamente Peña no les dio su apoyo. Ahora recibe en su propia carne lo que él hizo. Estas prácticas hay que quitarlas de una forma radical.
-Usted plantea un cambio.
-¿Cambio?, sí, importante. No es que yo lo diga, lo manifiestan continuamente los votantes del PP. Desgraciadamente, las estructuras de los partidos se basan en los militantes. En Avilés, hay 20.000 votantes del PP y no puede ser que 200 señores decidan lo que hay que hacer. Hay que abrir las puertas del partido.
-La actual dirección gana una tras otra las elecciones en la junta local y eso le da toda la legitimidad.
-En el camino de los últimos años han ido quedando muchos 'cadáveres'. Esto está motivado porque no se quiere que los concejales tengan opinión, se quiere coartar su libertad, que todo el mundo piense como el presidente del PP local. Claro que tienen la legitimidad que les dan las elecciones locales, pero al final lo que tienen son 200 votos. Ha llegado el momento de luchar por el cambio y tratar de convencer a esos militantes de que hay otra manera de hacer las cosas.
-¿Tiene tomada la decisión de liderar una candidatura alternativa?
-¿Decisión tomada? La de volver a Avilés, sí. El antes o el después dependerá de circunstancias o acontecimientos.
-¿Qué circunstancias?
-Que yo vea que eso que siento y que sienten muchos militantes va siendo cada vez más profundo y mayor. Eso es lo que me decidirá.
-Pero ya lo intentó en 2005 y fracasó.
-La candidatura de 2005 no estaba hecha por mí. El equipo que había me pidió mi apoyo y consideré que lo que esa candidatura quería para el PP era mejor que lo que había en ese momento. Me pidieron apoyo y se lo presté.
-¿Es el momento de ese cambio que plantea?
-A medida que pasan los días y los acontecimientos, y se ve lo que se está haciendo, ese momento está cada vez más cerca. El desencanto con el PP local es cada vez mayor. Se siente en la distancia, y mucho más cuando vengo aquí.
-Dice que no está de acuerdo en lo que hace el PP de puertas adentro. ¿Y de cara a la ciudad?
-El PP no ha sabido apoyar los proyectos que son realmente importantes para la ciudad, aunque hayan venido del PSOE, y ha llevado la vida política municipal a una crispación y polémica continua. A nivel local, la gente lo que quiere es que un político tenga ideas, proyectos, estrategias que permitan mejorar la ciudad, y si está en la oposición, que apoye lo que es bueno. Esto no se ha hecho, sólo se ha polemizado.
-Pero con esas posiciones, el PP ha ganado dos elecciones municipales.
-Se ganaron dos elecciones y eso hay que darlo como mérito, pero lo que es evidente es que sólo se pudo gobernar en una legislatura y por culpa de la situación de IU. O cambian las cosas, o el PP lo va a tener muy difícil. Por lo que dije antes, porque no hay ilusión en la gente. Es triste escuchar que ASIA tiene votos del PP. Tendrá votos que eran del PP y que confiaron en el candidato de ASIA porque les generó confianza. No sólo hay que recuperar los votos de ASIA, el PP debe aspirar a quitarle votos al PSOE. En un municipio, en la política local las ideologías y los partidos están al margen, lo más importante son los programas y las personas.
-¿Es partidario de limitar los mandatos?
-Totalmente, todos, tanto a nivel interno de los partidos como en la vida pública.
-¿Perdió el PP por el Niemeyer?
-Inicialmente no se hizo bien. Es un proyecto que había que haber apoyado desde el primer momento de forma total, porque va a producir un antes y un después en Avilés. Podrá gustar más o menos el edificio (a mí me gusta), pero lo que hay que hacer es defender una buena gestión de futuro. Es el principio del futuro de la ciudad, lo que no quiere decir que todo sea el Niemeyer. Es un elemento dinamizador, pero hay muchas cosas que arreglar. La política del PP no fue acertada, nunca creyeron que se iba a hacer el Niemeyer y luego tuvieron que rectificar. Digo 'no' y luego pego un cartel diciendo 'sí'. No es serio. Si hay algo que crea unanimidad en esta ciudad es que fue una decisión magnífica.
-Por lo que dice y como lo dice, parece que tiene tomada su decisión. ¿Formará una candidatura alternativa?
-Posiblemente sí, pero no lo sé. Falta tiempo, la política es algo complicado.
-¿Ha pensado ya en incorporar a esos 'cadáveres' que han quedado por el camino?
-Confío en que no sólo sean los que quedan por el camino. Si al final se hace el proyecto, espero que se apunten muchos de los que están ahora. Serían estupendamente bien recibidos.
-¿Peña incluido?
-Peña es una buena persona, pero no supo defender el tipo de situaciones que al final acabaron con él. Quien no sabe defender las injusticias cuando se cometen contra otros, no podrá hacerlo cuando se cometan contra él. En cualquier caso, mi proyecto sería de puertas abiertas. No quiero que sea como ahora, 'o se está conmigo o se está contra mí'. No hay que estar con uno, sino con unos principios, con unos valores. -Carmen Maniega y algunos ex concejales han mantenido enfrentamientos en los que ha acabado usted involucrado.
-Primero, no la conozco. Lo que siento es que sus intervenciones sobre mis declaraciones fueron equivocadas. Yo censuré lo que para mí fueron unas declaraciones indignas sobre la intimidad de Pilar Varela y también cuando dijo públicamente que la alcaldesa había cometido un delito, pero que no la iba a llevar a los tribunales. Eso es improcedente e inadmisible. Pero también me metía con Varela, porque no debe hablar de querellarse. Como alcaldesa debe defenderse de la acusación y luego, si quiere, que se querelle. El otro enfrentamiento con Maniega fue tras la vergonzosa 'ejecución' de Peña. A Carmen le falta educación y formación y eso es algo que tendrá que analizar consigo misma.
-¿Cómo valora su doble condición de concejala y diputada?
-No me parece bien. Allí donde esté yo lucharé para que esto no se produzca. Es inadmisible compatibilizar dos cargos en el Ayuntamiento y en el Congreso. En primer lugar, por los ciudadanos, porque quienes le pagan son ellos y si llega a otro cargo tiene que dimitir del anterior.





