La llegada de Marcos Alonso es un revulsivo. Tácticamente no cambió mucho, ya que fuera de su campo parece inclinarse por un 4-2-3-1, más conservador que la imagen de dio el pasado sábado en el Escribano Castilla.
El portero Jaime es experto, sale bien y domina el área. Los laterales no son de largo recorrido. Buscan más defender su parcela. Por el centro, Martí Crespí es una de las revelaciones de la temporada. Cedido por el Mallorca, es un central contundente, con potencia en el juego aéreo.
El centro del campo es más de trabajo y empuje que organización. Tiene más presencia el veterano Gibanel, pero también Alberto ofrece aportaciones ofensivas. Quien más aporta llegada y visión de juego es Falcón, que en El Molinón jugará en la posición de enlace.
En las bandas, Javi Guerra es una alternativa, aunque el valenciano también puede jugar en el eje del ataque, si bien parece que el almeriense Francisco podría ser la alternativa en el partido de Gijón. Ambos llevan una temporada poco efectiva, que es el principal defecto del Granada.
El verdadero peligro es Luque. Además de ser el máximo goleador, es un especialista en los lanzamientos de falta. Es un futbolista técnico y con un buen regate, al que no se le debe dejar opción de disparo.
El Granada 74 será un equipo complicado. Vendrá a frenar el ritmo del partido, que es lo que le interesa, ante la intensidad que el Sporting pone en el juego. Dependerá de que el árbitro lo deje.





