
Tuñón apela a la lógica para desmentir a quienes auguran que una hipotética ruptura del acuerdo de fusión acabaría con el Centro Asturiano. «Una sociedad con 8 millones de patrimonio no desaparece por un pago de 200.000 euros ni de coña», dijo el presidente en funciones del Centro Asturiano.
No es que Tuñón pretenda vender más patrimonio, ya que, por una parte, sigue pensando que la fusión se consumará y, por otra, el presupuesto propuesto para 2008 prevé superávit, sino que la diferencia entre activo y pasivo en el balance económico justifica el optimismo.
Conviene aclarar que los 200.000 euros a los que se refiere el presidente en funciones del Centro Asturiano de La Habana no constituyen una deuda firme, ni una cantidad que tenga que pagar el Grupo si firma la absorción. Tuñón citó esa cantidad como referencia para rebatir que la plusvalía del patrimonio vendido pueda convertirse para el Centro Asturiano en una losa insoportable.
La plusvalía es un porcentaje que cobra hacienda sobre la diferencia existente entre la cantidad cobrada por la venta de un patrimonio (1,9 millones, en el caso de la planta baja del edificio de Begoña) y la cantidad reinvertida (1,1 millones, según Marco Antonio Tuñón). La liquidación se efectúa al cabo de dos años, de forma que el pago, una estimación próxima a los 200.000 euros, no es todavía una deuda.
El presidente en funciones del Centro Asturiano entiende que ese pago, si llegase a ser exigible, podría ser financiado de muy distintas maneras, pero en ningún caso tumbaría a la sociedad, que mantiene su deseo de fusión con el Grupo como mejor opción para ambas entidades, pero rechaza que dependa de esa operación.
Juntas o por separado
Los acuerdos entre el Grupo y el Centro Asturiano interesan no sólo a los socios de ambas entidades, sino también a los responsables municipales, aunque la alcaldesa de Gijón haya evitado ayer dar su opinión sobre la nueva situación «por respeto».
En línea con lo manifestado por el concejal de Deportes, José Ramón Tuero, Paz Fernández Felgueroso aseguró ayer que «desde el principio, el Ayuntamiento expresó que quería lo mejor para las dos entidades, que tienen gran peso en la ciudad de Gijón y una trayectoria muy importante». En ese contexto, la alcaldesa reiteró su deseo de que Grupo y Centro Asturiano tengan un buen futuro, juntas o por separado, sin llegar a concretar cuál sería su mejor opción.
«Es lógico»
Menos ambiguo se mostró Lisardo Argüelles, presidente de la asociación de veteranos del Grupo Covadonga. A su juicio, es «lógico» que Enrique Tamargo quiera conocer cómo están las cuentas del Centro Asturiano en la actualidad, antes de ejecutar un convenio que data de hace dos años. «Yo creo que el presidente tiene que asegurarse de que la situación del Centro Asturiano es la prevista antes de firmar nada y, luego, si las cosas no están claras o tiene dudas a la vista de la auditoría, plantearlo a los socios. No creo que tenga obligación alguna de informar en asamblea si todo está claro. Es si tiene dudas cuando debe consultar».
«Máxima cautela»
Para Agustín Antuña, veterano grupista y ex presidente del Patronato Deportivo Municipal, la fusión del Grupo con el Centro Asturiano es lo suficientemente importante como para justificar que Tamargo actúe con la máxima cautela, ya que «aunque él no haya firmado el acuerdo, es ahora el responsable».
Antuña destacó que Tamargo debe tener en cuenta, al analizar la operación, que el Grupo Covadonga perderá parte de sus ingresos habituales por cuotas de entrada, ya que será difícil admitir más socios si se incorporan al Grupo más de 2.500 personas del Centro Asturiano. La necesidad de rentabilizar deportiva y socialmente la finca de Mareo, probablemente a costa de una inversión previa de importancia, es otro factor que puede hacer dudar a Tamargo si es el mejor momento para afrontar la fusión.
Sospechoso interés
Siempre próximo en lo afectivo al Grupo, Manuel Llanos defiende también la prudencia de Tamargo y augura que «nunca hará nada que no esté convencido que es bueno para el Grupo».
Llanos desconoce si la situación económica del Centro Asturiano es asumible por el Grupo, pero considera «sospechoso» el «desmedido interés» de los responsables de la sociedad de Mareo por consumar la fusión cuanto antes si las cuentas están equilibradas, «aunque puede ser que les costó mucho trabajo tomar la determinación y no quieren ahora plantearse otra cosa». Eso sí, Manuel Llanos apunta que no es lo mismo mantener unas instalaciones abiertas media jornada que ponerlas a funcionar a tope, con el consiguiente gasto de personal y de mantenimiento. Por eso, «no parece imprudente, independientemente de cuál sea la decisión final, que Tamargo se entere bien de la situación, porque es él el que tiene que firmar».





