
Paz Fernández Felgueroso se refirió a la futura reforma del campo municipal como «un proyecto suficientemente ambicioso», a la vez que destacó la aportación artística de Joaquín Vaquero Turcios y el apoyo que recibió de las peñas para llevarlo adelante. Por último, reiteró que El Molinón se consolidará como un estadio moderno que no sólo será utilizado una vez cada dos semanas, sino que se habilitará para que pueda disponer de otros usos cuando el Ayuntamiento así lo estime oportuno.
El punto de vista de la alcaldesa no fue bien recibido por el Partido Popular y, en concreto, por el concejal Pedro Muñiz, encargado de la parcela de deportes en el grupo municipal, quien insistió ayer en que «como siempre sucede, el equipo de gobierno municipal mete la pata, lo sabe, pero nunca quiere rectificar. Se está tratando de consolidar un error que va a hipotecar el futuro de El Molinón y, de paso, el del Sporting, para los próximos 50 años». Abundando en el tema, el edil popular señaló que «¿están en condiciones de asegurarnos que, de llevar adelante esta reforma parcial, el campo resistirá más de quince años? ¿Luego, qué pasará? Si el Ayuntamiento quiere hacer otras obras o rescatar la concesión, lo que habrá que hacer es pagar una fuerte indemnización. Nos están metiendo en este problema, lo saben, pero no parece que tengan intención de rectificar».
Pedro Muñiz, como ayer adelantó este periódico, mantuvo una reunión en la sede del grupo municipal con el presidente en funciones de la Federación de Peñas Sportinguistas, José María Suárez Braña, en la que estuvieron presentes, además, la presidenta del PP de Gijón y portavoz municipal, Pilar Fernández Pardo, y buena parte de los ediles del grupo. «Hablamos un poco de este proyecto -dijo Muñiz- y el presidente de las peñas nos reconoció que salía más barato hacer un vivo que resucitar a un muerto y que ya le habían planteado hace dos años a la alcaldesa la idoneidad de hacer un nuevo campo».
Mejor sin polémica
Por último, reiteró su preocupación por la «falta de visión de futuro» de la alcaldesa y por los problemas que puede acarrear la concesión y, como resumen, concluyó señalando que «la realidad es que El Molinón tiene capacidad para unos 25.000 espectadores y si, como esperamos, el equipo sube a Primera, se alcanzarán los 22.000 abonados. En consecuencia, casi no habrá sitio para poner entradas a la venta. Esto es lo que hay y de nada vale esconderlo».
Por su parte, Suárez Braña se mostró prudente y señaló «que lo importante ahora es que el equipo ascienda», a la vez que mostró su preocupación por que se politice el tema del Sporting. Sobre las obras, dijo que «si hubieran empezado, no habría lugar a esta polémica» y afirmó que «confía en la palabra de la alcaldesa» para que quede un gran campo acorde con lo que necesita el equipo.





