Es la primera reacción del Gobierno asturiano tras conocer el anuncio del Ejecutivo gallego de iniciar los trámites para la concesión a la empresa Galigrain de los permisos para instalar una terminal en el puerto de Ribadeo que ocuparía 5.900 metros cuadrados: 3.700 en tierra y 2.200 sobre la ría del Eo. Esta nave tendría una altura de 27 metros -similar a un edificio de ocho plantas más bajo- y la plataforma que se construiría sobre el agua iría sostenida por ocho pilotes.
Aunque éstos son los únicos datos que, hasta el momento, se conocen del proyecto de Galigrain (empresa que gestiona la estiba y desestiba de los puertos de Marín, Villagarcía de Arosa y La Coruña), son suficientes para que el Principado haya mostrado su preocupación por el mismo.
Sin fecha
Por ello, la consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, mantuvo ayer una conservación telefónica con sus homólogos gallegos para solicitar una reunión con el fin de que la Xunta le informe del proyecto. El Ejecutivo gallego ha mostrado su «receptividad» para celebrar ese encuentro, aunque aún no se ha acordado ninguna fecha.
No obstante, según apuntan desde Galicia, la reunión podría tener lugar el próximo día 13. Ese día, el presidente de Portos de Galicia, Jacinto Parga, se desplazará a Ribadeo para explicar al alcalde de este municipio, Fernando Suárez (BNG) el contenido del proyecto presentado por Galigrain y el estado de la tramitación en el que se encuentra la propuesta.
Desde la consejería asturiana se aseguró ayer que la nave flotante que Galigrain proyecta construir en la ría del Eo «ha llamado la atención del Principado», ya que el proyecto está previsto para su desarrollo en un ecosistema «de gran valor». En este sentido, se recuerda que el estuario está incluido en el convenio Ramsar -compartido por ambas comunidades- de protección de humedales de importancia internacional.
Además, la desde la Consejería de Medio Ambiente se advierte de que cualquier intervención en la ría «es susceptible de alterar sus corrientes» y, por ello, «producir efectos no sólo medioambientales, sino también económicos».
En este último punto recuerda que una de las actividades que podría verse perjudicada por la posible ejecución de este proyecto es la acuicultura, que tiene especial relevancia en la zona de Castropol. Según explican desde el departamento que dirige Belén Fernández, «esta actividad puede verse seriamente afectada como consecuencia del cambio de las corrientes de la ría».
La consejería explica que la reunión que promueve se enmarca dentro de las relaciones «estables» que mantienen los gobiernos asturiano y gallego entorno a la puesta en marcha de la Reserva de la Biosfera de Oscos-Eo y Terras de Burón «con el objetivo de cualquier actuación que se ejecute en la ría no reste valor al ecosistema»
Rechazo en las dos orillas
La solicitud de la reunión con la Xunta de Galicia por parte de la Consejería de Medio Ambiente se produce después de que los alcaldes de Castropol y Vegadeo hayan mostrado su rechazo a la construcción de esta terminal flotante. Pero la oposición al proyecto no sólo se encuentra en la orilla asturiana del Eo, sino también en la gallega. La Plataforma en Defensa de la Ría ya ha anunciado que presentará alegaciones en el caso de que el Gobierno gallego autorice la construcción de la nave.
Una iniciativa que también será valorada por el Ayuntamiento de Vegadeo, que considera una «salvajada» el proyecto de Galigrain por su «impacto visual y ambiental».
Este proyecto está vinculado a la ampliación de la papelera de Navia, que pasará a producir 500.000 toneladas al año. La nave permitiría cargar la pasta de celulosa en Ribadeo para su exportación en días de lluvia, inclemencia meteorológica que hace inviable esas labores al afectar negativamente a la celulosa.





