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¿Son inútiles los antidepresivos?
03.05.08 -
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LA Encuesta Nacional de Salud hecha pública recientemente por el Ministerio de Sanidad destaca como preocupante la cifra de españoles de todas las edades que padece trastornos mentales, en especial, ansiedad y depresión. La publicación no hace mucho de un informe realizado en una Universidad británica que pone en duda la eficacia de los modernos antidepresivos ha producido alarma entre los usuarios y refutaciones enérgicas por parte de las industrias farmacéuticas que los producen. Sin embargo, en los últimos años, al menos dos estudios norteamericanos habían llegado ya a conclusiones parecidas, y otros trabajos habían señalado el riesgo de que estos tratamientos pudieran aumentar las ideas y los intentos de suicidio en algunos pacientes, especialmente en los adolescentes.

La metodología de este tipo de estudios, proviene de la llamada 'Medicina basada en las pruebas'. Esta corriente científica exige que se realicen 'estudios controlados' en los que se analizan estadísticamente las diferencias entre los resultados obtenidos por un grupo de pacientes que se ha sometido a una técnica terapéutica con los logrados por otro grupo de pacientes comparable que ha recibido una intervención inactiva (placebo).

El doctor Irving Kirsch y sus colaboradores, en su análisis de la bibliografía al respecto, incluyeron además de la totalidad de los resultados publicados ('metaanálisis') por los diversos autores, algunos datos no publicados por éstos ('megaanálisis'). Entonces, las diferencias entre las mejorías observadas en los pacientes que tomaron antidepresivos y los que tomaron una sustancia inactiva (placebo) desaparecían cuando la depresión era leve o moderada. Añaden que incluso las diferencias que se hallaron entre ambos grupos cuando la depresión era muy intensa se explicarían más por efecto psicológico sugestivo que por la acción farmacológica.

No es el lugar para discutir las limitaciones que presenta el estudio que comentamos, pero queremos insistir aquí en que los pacientes depresivos pueden estar tranquilos porque existe entre los psiquiatras un amplio consenso, basado en las investigaciones y la práctica de casi medio siglo sobre el hecho de que los modernos antidepresivos son muy eficaces, siempre que se cumplan las pautas que todo especialista recomienda. En primer lugar, el paciente debe tomar el antidepresivo a dosis adecuada durante un tiempo suficientemente largo, es decir, al menos seis u ocho semanas, para que ejerza su efecto. Debe luego, mantener la medicación durante varios meses. En el caso de que no haya respuesta, se suele cambiar a otro antidepresivo de la misma familia química y, si aún no la hay, se puede ensayar el cambio a otro antidepresivo de otra familia química. En caso de fracaso, se asocian en ocasiones otras sustancias químicas. Con ello se logra mejorar la depresión en un porcentaje muy alto de casos. Sin embargo, a pesar de todo, hay un cierto número de depresiones graves que no responde a tratamientos medicamentosos ni psicoterapéuticos, llevando al suicidio, a la incapacidad o al sufrimiento psicológico crónico.

Pero la investigación que comentamos tiene la virtud de llamar la atención sobre determinadas prácticas de ética dudosa por parte de algunas compañías farmacéuticas a la hora de dar publicidad a los resultados de los ensayos clínicos que realizan para poner a prueba la eficacia de los medicamentos que producen. En efecto, muchos organismos científicos internacionales han denunciado que aquéllas suelen publicar sólo los resultados positivos, omitir en ocasiones algunos efectos indeseables o influir sobre las grandes revistas científicas para que se difundan sus estudios con preferencia a otros. El metaanálisis de Kirsch y sus colaboradores incluía, como hemos dicho, por ejemplo, algunos datos que las compañías habían presentado al organismo regulador norteamericano (Food and Drugs Administration) que decide si permite la comercialización de un producto, pero que luego no incluyeron en las publicaciones en revistas científicas.

Por otra parte, otro aspecto positivo de este estudio es que llama la atención sobre los aspectos psicológicos que son útiles en la mejoría de las depresiones. En efecto, numerosos estudios anteriores han mostrado que la psicoterapia es tan eficaz como la medicación en pacientes con trastornos depresivos mayores de intensidad leve y moderada.

En cualquier caso, es necesario recomendar a los medios de comunicación el manejo cuidadoso de la literatura científica. La divulgación indiscriminada de investigaciones exitosas puede hacer concebir falsas esperanzas a muchas personas. La publicación de resultados negativos sobre algunos tratamientos produce a veces un pesimismo injustificado en otras. En ese sentido, hay que recordar que la afirmación de que no hay pruebas sobre la eficacia de determinado tratamiento no debe ser tomada como que existen pruebas de su ineficacia.

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