
Todo parece indicar, por los mismos motivos que aduce el regidor cangués, que el Ministerio de Medio Ambiente, en cuya mano está la elección final, se decante por el mismo trazado para el tan anunciado elevador a Covadonga.
Los trámites administrativos se completarán este año para poder licitar las obras a principios de 2009. Según el regidor cangués, «el estudio de impacto ambiental se retrasará ocho o diez meses» con lo que el inicio de las obras se sitúa el próximo año. Nada nuevo. Y es que este tren, aún sin existir, ya acumula retrasos desde que se anunciara por primera vez.
Lo que sí está claro, porque así lo apuntan las tres rutas trazadas, es que partirá desde la finca de Les Llanes y tendrá su destino en lo que será el futuro Edificio de Visitantes, en la zona de la Casa del Jardinero. Este remonte mecánico evitará, cuando sea al fin una realidad, un rodeo de algo más de un kilómetro y medio para llegar hasta la Basílica.
Aunque aún no exista un proyecto que así lo define, el funicular toma forma en las palabras que, en alguna ocasión, han emitido los políticos que lo anunciaban. Tendrá capacidad para 120 pasajeros, funcionará con un sistema de tracción por cables, estará compuesto por dos vagones y la estructura de la cabina será acristalada.
Tras la Escolanía
Y también han dicho que se construirá un aparcamiento detrás del edificio de La Escolanía. Por el momento, «están elaborando los estudios pertinentes», aseguró el alcalde cangués.
Una vez construido y según se recoge en el Plan Especial de Covadonga, la peatonalización de la explanada de la Basílica estará más cercana. Sin embargo, también aquí habrá que esperar porque aún no hay nada decidido al respecto, ni tampoco nadie se pronuncia ante un tema que, junto a las restricciones de plan de transporte a los Lagos, parece resultar espinoso.





