
-Llevan 30 años con sus secretos por los escenarios. ¿Cuál es la clave convencer de igual forma a dos generaciones distintas?
-Nos hemos ido renovando. No podemos diferenciar a la gente que disfruta con nuestra música. Lo que está claro es que si fuéramos antiguos no vendría nadie a los conciertos y viene gente de 15 a 20 años y hasta de nuestra misma edad (y no voy a decir los años que tengo -apunta Álvaro-).
-Algún secreto habrá.
-Hemos hecho muchos discos, somos menos mediáticos que otros grupos, menos ambiciosos. Venimos de estirpe única, nuestra música se ha transmitido de padre a hijo. Nosotros somos el 50% de un espectáculo y el otro 50% es el público.
-¿Es la primera vez que venís a Llanes?
-Qué va. Estamos encantados de estar aquí porque la primera vez que hicimos una gira fuera de Madrid fue por Asturias. Estuvimos en Gijón, Oviedo, Cudillero y Llanes y, te puedo asegurar, que eso no se olvida porque por aquel entonces éramos una especie de colonos, íbamos colonizando con pop lo que antes era dominio y feudo de lo heavy. Han pasado ya 28 años y seguimos encantados.
-Una de las citas de vuestra gira fue, hace unos días, en Gijón. ¿Cómo os trata el público asturiano?
-Estupendamente, la verdad es que os envidiamos. Porcentualmente hablando, en Asturias es donde más conciertos hemos dado.
- ¿Cómo escogéis el repertorio de un concierto teniendo más de 130 canciones en vuestro haber?
- Discutiendo, porque es complicado. Hay un porcentaje alto de la gente que conoce un determinado número de canciones, las que han sido más famosas, y esas tienes obligación de tocarlas. Nuestro trabajo es divertir, y no es lo mismo tocar en un teatro a las ocho y media de la tarde que dar un concierto más popular. Si das lo que te gustaría recibir si tú fueras público, nunca defraudas.
-Vuestros teloneros son un grupo local, The Imposibles. ¿Qué consejo les daríais?
-Que sean honestos consigo mismos y con el público. Que se esfuercen y tengan paciencia, que luchen por lo que les gusta y no por un contrato. Que no se fíen de nadie. ¿Y que no se metan a Operación Triunfo! -grita Jesús-.





