
-¿Por qué habéis aceptado el papel de jurado, qué tenía de especial?
-Era un reto. Nunca nos habíamos visto en esa tesitura, en ese rol de juez, y queríamos experimentar algo nuevo. Estamos encantados, a nuestro aire, pero tratando de no humillar a ninguno de los que acuden al plató. Procuramos que a los concursantes se les quiten esos nervios, que se desinhiban y se rían. Y ellos mismos, los concursantes, terminan riéndose de lo que hacen.
-El humor es el principal ingrediente del programa...
-Hay de todo. Todo el mundo va a tener su oportunidad, a desinhibirse y echarle un poquito de cara al asunto porque esto son tres días. Hay gente que lo hace bien, otros que van por divertirse y para que los vean en la televisión.
-El papel de Los Morancos es de jurado, pero sin dejar a un lado su condición de humoristas...
-Sí. Nosotros intentamos bromear sobre lo que estamos viendo, de las cosas que se dicen, pero tanto César como yo lo que intentamos es quitarle hierro a la circunstancia. Pero insisto, por muy mal que lo hagan no vamos a humillar a nadie porque al primero que no le gusta la humillación es a mí. Otra cosa es estar simpáticos, que es lo nuestro.
-Hace poco se retiró el programa de Carlos Latre en Telecinco. No están Cruz y Raya, que se separaron, y ustedes tampoco aparecen en una cadena nacional con un espectáculo ¿Qué ocurre con los programas de humoristas que parece que no tienen su mejor momento?
-No pasa nada en absoluto. A nosotros nos han ofertado hacer un programa, pero ahora estamos con este concurso y no queremos dividirnos.
-Pero no han ido muy bien de audiencia los programas de humoristas.
-Nosotros no nos podemos quejar. El programa que hicimos en Canal Sur fue muy bien y el de Telecinco lo quitaron sin que sepamos muy bien qué paso porque la audiencia no era mala, con 3 millones de espectadores. Además, el último especial hizo un 23% que, tal como están ahora las audiencias, es un cañón del colorado. Y Latre es el mejor imitador. Pero nunca sabes lo que va a gustar porque puede que estés muy contento con una parodia y luego tiene éxito aquella en la que tenías menos confianza. No creo que el humor en televisión no funcione, lo que ocurre es que ahora sólo quedamos nosotros porque Cruz y Raya y Martes y Trece se separaron.
-Los concursos de talento, ¿no son en buena medida un desfile de frikis?
-Creo que no. Hay de todo. Ahora se ha puesto de moda lo del friki y la frikimanía. Pero acabamos de grabar un programa con un acróbata que es magnífico. Y es que ahora, gracias a estos programas, se ven acrobacias y números de variedades que antes se llevaban al teatro y ahora apenas tienen hueco. Todo el mundo llevamos encima un friki en determinado momento que lo dejamos salir.
-¿Qué le parece Chikilicuatre?
-Me encanta. Todo el mundo está bailando el chiki chiki. Y lo criticarán más o menos, pero a mí me parece una canción divertida. Y también ganamos un festival de Eurovisión con una canción que, con todos mis respetos, tenía también tenía lo suyo, poco más del 'la, la, la, la, la, la' y para de contar.
-¿España ha cambiado mucho?
-Sí, pero creo que seguimos riéndonos de las mismas cosas. Los españoles tenemos mucho sentido del humor pero también hay envidia, En eso tampoco hemos cambiado. No perdonamos que la gente triunfe por lo que sea, siempre le buscamos las vueltas.
-¿Han enterrado a Omaita? ¿Como ve ella la España de Zapatero?
-Para nada la hemos enterrado. Y ella ve de aúpa la España de Zapatero. Es lista, sabe que la crisis es mundial y que se tiene que apretar un poco el cinturón pero que se saldrá bien adelante. Además valora muy positivamente la ley de la violencia de género.





