Pues bien: aunque los espectadores sean personas adultas, más de uno -yo mismo, sin ir más lejos- se habrá quedado de piedra al saber que a Warrick le han metido en el trullo porque le han pillado con el coche lleno de droga hasta el habitáculo del extintor. Warrick es el forense negro de ojos claros que aparece en CSI Las Vegas: un tipo duro, curtido en la adversidad, con un pasado de turbias adicciones, fondo tierno y aplicación inteligente. Pues bien: éxtasis, cocaína, heroína, medicamentos ilegales, estupefacientes de todo género y color... de todo había en el coche de Warrick. Aquello parecía un supermercado ambulante del narcotráfico, según confirma la policía de Palm Springs, Los Ángeles. Y hasta el propio Warrick estaba colgado como un calzoncillo en tendedero popular, visiblemente afectado por el consumo de sustancias psicoactivas, por emplear un tropo elegante. Warrick, a todo esto, no se llama Warrick, evidentemente, sino Robert Gary Dourdan. Por cierto que uno ve la ficha policial que le hizo a Warrick / Dourdan la pasma de Palm Springs y constata que le han cambiado el apellido y pone 'Dourdin', o sea que o bien Warrick estaba tan sonado que no pudo ni decir su apellido, o bien el policía ignoraba la identidad del actor, o bien el funcionario que le hizo la ficha metió la mano en el maletero psicoactivo de Warrick.
Todos los héroes, como es sabido, dejan de serlo cuando se les saca de su papel. Warrick, que es un escrupuloso agente cuando está en 'CSI', viola la ley con no menor escrúpulo cuando sale de grabar. La última salida, según dicen, ha sido definitiva: Warrick deja, en efecto, 'CSI', como también Sara Sidle (Jorja Fox). Ahora Dourdan, como Warrick, queda abandonado de todo y todos, fumando canutos, con el automóvil abarrotado de droga, y quién sabe si no acabará jugándose las pestañas en Las Vegas, para ser del todo coherente. A veces la persona se indigesta de personaje.





