
Dos de los neoprofesionales más prometedores del ciclismo nacional fueron los grandes perjudicados. El vasco Mikel Nieve (Orbea) y el asturiano Andrés Antuña se rompieron la clavícula en dos caídas.
«Es un corredor de futuro, que está haciendo un buen primer año de profesional, pero su progresión tiene ahora un freno». Álvaro González de Galdeano, director del Orbea, se lamentaba de la lesión de Mikel Nieve: «Se rompió la clavícula derecha, con desplazamiento a la altura del hombro. Son cosas que pasan en el ciclismo y lo que para una persona de la calle puede suponer algo más de dos meses esperemos que para él sea algo así como un mes, aunque esperaremos a que él nos vaya diciendo cómo se encuentra».
Mikel Nieve venció en el Memorial Balenciaga la temporada pasada, lo que le acabó por servir para conseguir un contrato en el Orbea. Andrés Antuña también logró la victoria en el Trofeo Iberdrola la temporada pasada y consiguió el triunfo en una etapa de la Vuelta a Bidasoa, algunas de las competiciones más prestigiosas a nivel amateur.
Ayer, como Mikel Nieve, se rompió la clavícula en una caída. Sus nombres suenan con fuerza de cara al futuro, al igual que otros como Raúl Santamarta, Beñat Intxausti o Joaquín Sobrino, aunque éste último ya afronta su segunda temporada como profesional: «Ha sido una pena lo de Andrés».
Sobrino rodará hoy por unas carreteras de sobra conocidas para él. La Vuelta a Asturias llega a Llanes, de donde es natural. Hoy habrá un doble sector. Por la mañana 95 kilómetros -salida a las 10.30 horas desde el Parque del Inglés en Gijón y llegada a Llanes a las 13 horas- sin ningún puerto puntuable, pero con continuas subidas y bajadas. «Igual es la etapa que mejor me viene en esta Vuelta a Asturias», mantiene Sobrino, que por la tarde tendrá ocasión de pasar por delante de casa en la contrarreloj de 17 kilómetros. A las cuatro menos cuarto tomará la salida el primero de los ciclistas y a las 18 horas el último.





