
Uno de los responsables de esta feliz epidemia había sido, una vez más, Kike Mateo. El murciano volvió a dejar su sello en el encuentro. Marcó el primer gol y esperanzó a la grada con un sueño que parecía lejano en el inicio de la segunda parte, pero no imposible. Pero su generoso derroche físico tuvo su precio. El mediapunta rojiblanco tuvo que pedir el cambio. «No podía correr, no quería romperme otra vez y no podía ayudar más a los compañeros que, además, se estaban matando», explicaba Mateo.
El murciano no podía esconder su satisfacción al señalar que «ha sido un partido que puede marcar nuestro futuro, un partido épico», y añadía que «hemos luchado con uno menos durante muchos minutos y merecíamos la victoria sólo por lo que hemos corrido».
Sobre el gran apoyo de los aficionados, que poblaron las gradas de El Molinón y no pararon de jalear a los suyos, Kike Mateo declaró que «la gente nos ha empujado, nos hemos vaciado físicamente y los hemos asfixiado», y afirmó sobre el final del partido que «ha sido inolvidable, porque parecía que habíamos ganado la Champions».
Un equipo valiente
Mate Bilic compartía las mismas sensaciones que su compañero. «Antes del partido sabíamos que iba a ser difícil, porque ellos se jugaban la permanencia, pero al final hemos obtenido el premio», explicaba el delantero croata, antes de matizar que «somos un equipo muy valiente, porque ganar con uno menos al Granada 74 tiene mucho mérito».
El otro ídolo de la grada, David Barral, tampoco podía borrar la sonrisa de su cara. El gaditano, en una apuesta clara de Preciado por tratar de conseguir los tres puntos con uno menos, entró por Pedro. «Tenía ganas de salir y creo que he luchado todo lo que he podido», aseguraba. Por último, advertía de que «no se puede pedir más porque con uno menos hemos remontado y seguimos en ascenso».





