En su opinión, resulta incomprensible que, pese al trabajo que ha venido desarrollando el Club en los últimos diez años por transmitir conocimientos entre las empresas, siga habiendo recursos destinados a la innovación que no pasan por el Club. «El futuro sería más brillante si todos los recursos disponibles para la innovación pasaran por el Club, no sólo los que tiene el Principado sino también los que tiene Fade, que ha llegado a organizar actos al margen del Club», denuncia. Por su parte, José Antonio Hevia pone el acento en el 'toque político' de «algunas instituciones» del que, dice, el Club debe huir. «Tenemos que seguir haciendo el esfuerzo por ser puros e independientes», dice.
Comparte con González la idea de que sea el Club el encargado de canalizar todos los recursos que hay disponibles en la región para innovación. «Después, si quieren, que fiscalicen», plantea. No oculta su temor porque el crecimiento del Club termine por violentar la esencia con la que nació. «Hay cosas que no deben cambiar», medita.
Lo cierto es que el esfuerzo desarrollado desde el Club llevó a la región a liderar el 'ranking' nacional de empresas que disponen de un sistema de gestión de I+D+i certificado. No obstante, aunque el empresario asturiano camina hacia la competitividad, aún queda un largo camino por recorrer.
El reto de muchas empresas asturianas sigue estando en el mercado europeo y, en el proceso de innovación, la Universidad y los Centros Tecnológicos juegan un papel fundamental, ya que tienen que apoyar a la empresa, aportarle tecnología y actuar de soporte externo. «No podemos estar cómodamente esperando a que vengan a buscarnos», señala Obeso. En su opinión, «es preciso impulsar la internacionalización de la innovación a través de la participación en consorcios, acuerdos y proyectos internacionales».
De riesgo a oportunidad
La actual coyuntura de desaceleración económica podría servir de acicate para acelerar la carrera contrarreloj que todavía deben librar muchas empresas de la región. «Hay que transformar las amenazas en oportunidades y las plataformas tecnológicas, con una planificación a 25 años, nacen claramente para eso», plantea el actual presidente del Club de la Innovación. Faustino Obeso sostiene que el tejido empresarial existente en la región le ayudará a afrontar la desaceleración de forma más optimista que en otras regiones del país. Para ello, dice, será clave compartir conocimientos y que las empresas pierdan el miedo a exportar y aprendan a elegir los países.
Los tres se muestran expectantes ante el efecto que podrá tener el nuevo Ministerio de la Innovación en el trabajo del Club. Y aseguran que «el Club será lo que quiera ser».





