
Ricardo Fernández, presidente de la logia, explicó que con la celebración pretenden «recuperar fechas simbólicas» relacionadas con la madrileña. «Otros años, la ofrenda tenía lugar en el cementerio, pero en esta ocasión hemos querido comenzar una nueva fase». Para ello, señaló, «hemos venido al lugar donde Gijón la acogió y el Ateneo le facilitó un sitio para residir». En una casa que, creen, representa su «vida, trabajo y la construcción de un proyecto».
El presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual, recordó la vinculación de esta mujer liberal con la entidad, relacionada con su condición de «pensadora que no se casaba con nadie. El Ateneo era también muy progresista y participativo, por lo que hizo todo lo posible para que Rosario Acuña pudiera vivir con nosotros unos cuantos años».
Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, reconoció su coincidencia con la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, en señalar a la escritora como «nuestra heroína favorita». Y destacó que «hemos bautizado instituciones muy importantes con su nombre, como la escuela de feminismo a la que se llevaron los ideales que ella siempre defendió». Ahora, concluyó, «honrar su memoria es un acto de la mayor modernidad posible».





