
Los trabajos de ampliación y reforma del centro sanitario avanzan «a buen ritmo». Así lo aseguró el arquitecto de la Consejería de Salud, Jesús Menéndez, quien de momento está satisfecho de «no haber interferido ni provocado molestias en la actividad del propio hospital». Salvo «unos problemas que tuvimos al principio con la luz» y que provocó la caída de algún usuario, tal y como adelantó EL COMERCIO, «las obras no han incordiado en exceso».
Con todo, reconoce que la presencia de palas y camiones, así como la nueva reordenación del tráfico, sí está causando trastornos en usuarios y personal. «Intentamos molestar lo menos posible, pero este tipo de trabajos siempre acaban incordiando, aunque sea un poco», indica. De hecho, Menéndez asegura que han tenido que inhabilitar más plazas de parking que las inicialmente previstas, lo que agrava aún más los problemas para encontrar dónde dejar el coche a quienes van a Cabueñes. De momento, son más de 40 los aparcamientos que están fuera de uso. ¿El motivo? La construcción de una galería subterránea de más de 200 metros de longitud, «que nos ha obligado a reservar más terreno para la obra».
Precisamente, esta galería bajo suelo está siendo una de las piezas del proyecto que más guerra está dando a los responsables de la ampliación. «Es como ir cosiendo el viejo hospital con la zona nueva», resume de manera muy gráfica el arquitecto de la consejería. Con la construcción de esta nueva galería en forma de 'L' y que tiene 3,5 metros de alto por 3,5 metros de ancho, se dejarán sentadas las bases de próximas ampliaciones. Por ella pasarán las auténticas tripas del hospital: tuberías, electricidad y conducciones de aire, entre otras. La dificultad en su ejecución estriba en que a medida que avanzan los trabajos se deben ir uniendo las viejas conexiones con las nuevas.
Acceso para ambulancias
Aunque no sea vea, la galería es una pieza central de la ampliación de Cabueñes. Fue esta infraestructura y no la del nuevo edificio de 6.000 metros cuadrados, la que obligó a modificar y reordenar la circulación de tráfico entorno al hospital gijonés. La glorieta fue desplazada unos metros hacia abajo y los autobuses pasaron a compartir parada (la que se ubica junto al nuevo parque infantil). Los coches pueden seguir llegando a Cabueñes como hasta antes de la obra, aunque las dificultades para circular por la zona son mayores.
Pero esta regulación de tráfico volverá a sufrir cambios. «Serán menores», aclaró Jesús Menéndez, pero se dejarán sentir una vez más en los conductores y posiblemente en las plazas de aparcamiento. En cuanto a las ambulancias, la consejería estudia habilitar un acceso alternativo y evitar así que estos vehículos puedan verse afectados por la presencia de camiones o por la restricción de tráfico en la zona. De momento, el asunto no está resuelto, aunque una de las alternativas que se barajan es que las ambulancias accedan al hospital por una parcela contigua, de propiedad privada, que linda con la zona del servicio de urgencias.
El edificio, en setiembre
Actualmente, lo más visible de la ampliación de Cabueñes es el socavón construido para ubicar el edificio de hemodinámica. La empresa confía en iniciar los trabajos de cimentación y construcción de este bloque a lo largo de mayo y junio. El esqueleto de esta instalación, donde estará la futura unidad de hemodinámica y vascular, podrá verse ya casi al completo después del verano.
La segunda parte del proyecto de ampliación, la de la reforma interior de más de 3.500 metros cuadrados actualmente en uso en el hospital, no se llevará a cabo hasta principios de 2009. «Primero queremos terminar el edificio de hemodinámica. Eso nos permitirá pasar algunos de los servicios afectados por la reforma a este nuevo bloque», explica Jesús Menéndez. Será entonces cuando las obras se dejarán sentir con más intensidad en la actividad sanitaria y para la que la consejería pide paciencia.





