
Como Covadonga, Verónica, su biznieta, también es madre. Ella tiene 32 años y asegura, a pocas horas del homenaje que el calendario dedica a todas las progenitoras, que «ser madre hoy en día es una suma de ventajas» y añade que «la familia es lo primero, estamos todos muy unidos», mientras sus tías Yolanda, Chiti, Pasión y Luisa, también madres, la miran con gestos de cariño y complicidad.
Hoy, toda la familia se reunirá para comer en algún restaurante, aunque no se trata de una celebración específica. Todas las tardes, estas mujeres, pertenecientes a varias generaciones que se han ido pasando el testigo de la maternidad de unas a otras, se reúnen para pasar la tarde junto a la más veterana.
Son tantas madres que hoy no faltarán los regalos. De hecho ya ponen bote común para comprar un gran presente y detalles varios, más como símbolo que como otra cosa, porque el cariño que se tienen unas y otras se palpa en el ambiente de la habitación de Covadonga. «Hacemos comadres diarias», comenta con tono de humor Chiti. Luisa, su hermana y a la vez hija de Conchita Chao -de 77 años y la segunda en edad de la sala tras Covadonga- alaba la vida que ha llevado su madre: «Tuvo que sacar a nueve hijos adelante, para mí es una madre coraje», afirma rotunda. «Nos supo enseñar muy bien, lo que nosotros a veces no sabemos inculcar ahora», cita evocando la infancia en la que se crió, una época en la que tanto ella como el resto de sus hermanas reconocen que las manualidades hechas en la escuela eran el regalo más común.«Güelita nos cuidó muy bien», admite Pasión, que aprovecha entonces para mencionar a Covadonga Lorenzo, su hermana mayor y madre de Verónica: «Ella es la que sujeta a todo el rebaño». Sentada en la cama, la otra Covadonga (madre, abuela, bisabuela y tatarabuela) ya acaricia el centenar con lucidez y buena salud. «Luché mucho y todavía sigo aquí. Ya ni sé los años que tengo. Y estes son nietes míes», presume. Orgullosa de todas las generaciones que han venido tras ella -«esto ye lo más guapo del mundo», dice-, ella y el resto de mujeres de la familia seguirán reuniéndose cada tarde, y así hacer bueno un lema que Covi, otras de sus nietas, menciona: «Lo primero de todo es la familia. Nosotros siempre hemos estado unidos».





