Si Su Santidad el Papa ha pasado como de puntillas sobre el problema de los curas cacorros yanquis en su viaje, se estima como un ataque a la Iglesia cualquier comentario. No digamos si elude cualquier comentario al hecho de que EE UU, al mismo tiempo está agilizando las ejecuciones tras avalar la inyección letal y autorizar el ajusticiamiento inmediato de tres asesinos de Alabama, Texas y Missisippi. Si uno insinúa que le hubiera gustado más conocer a San Francisco de Asís que a monseñor Rouco Varela, aunque no se atreva a decir que también sospecha que a San Francisco de Asís también le hubiera gustado más conocerme a mí que a monseñor Rouco, se le atribuye una animadversión de proporciones mucho más exageradas que las reales. Las mías sólo se basan en su progresivo alejamiento de Cristo. El paso enlutado de Jesús de Nazaret a Jesusito de mi vida.





