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«Nací cuando LA VOZ»
María Luz Hevia Suárez está a unos días de cumplir cien años y ayer recibió un caluroso homenaje de su familia
05.05.08 -

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«Nací cuando LA VOZ»
FELIZ. María Luz Hevia saluda a la cámara en presencia de sus familiares en el homenaje de ayer. / TANIA
La quieren como a una madre, aunque nunca se casó ni tuvo hijos. María Luz Hevia Suárez, que cumplirá cien años el próximo día 8, recibió ayer el afecto y cariño de sus familiares en una comida celebrada ayer en el Restaurante Román, de Santa María del Mar.

Centenaria y soltera, María Luz no ha tenido hijos, aunque sus sobrinas han querido rendirle homenaje en el Día de la Madre. Celina García aseguró ayer al inicio de la comida que, de todos modos, tendrá su tarta, «con cien velitas o con el número 100» para celebrar su cumpleaños el próximo día 8.

Las muestras de afecto más cariñosas corrieron por cuenta de las biznietas de sus hermanas, Nuria Rodríguez, de 15 años; y Sara Rodríguez, de siete, quienes la arroparon con besos y abrazos.

María Luz vive actualmente en la tranquilidad de una vivienda situada en El Entrialgo, Molleda, en el concejo de Corvera, aunque nació «a los pocos meses de haber aparecido LA VOZ DE AVILÉS» en la calle de José Maribona, número 17, de la villa. La nostalgia de su infancia le llevó, hace unos días, a ir a ver la casa que la vio nacer hace un siglo.

Sus familiares aseguran que María Luz «está muy lúcida y recuerda muchos detalles de su vida, aunque padece una sordera que en los últimos años le impide escuchar los programas de televisión, que podrían ser su entretenimiento a lo largo del día», según indicó Manolita Barrera.

La homenajeada reconoce que su máxima afición es «leer libros y revistas, aunque me gustaría salir fuera a trabajar en la huerta, porque el verde del paisaje es lo que me más me atrae».

La memoria, sin embargo, es algo que no ha perdido la homenajeada centenaria. Aseguró ayer que mantiene vivo en sus recuerdos el funcionamiento de la antigua fábrica azucarera de Villalegre, o el día que llegó la luz eléctrica al barrio, o la primera vez que llegó el suministro de agua potable al barrio, «porque antes teníamos que traerla del río en un cubo sobre la cabeza y otros dos en cada mano».

Eran otros tiempos, «en que la marea alta llegaba hasta la Cuesta de la Molinera y, en alguna ocasión, hasta el parque de Las Meanas». Entre sus mejores recuerdos mencionó a las fiestas de Villalegre, en las que actuaban hasta siete bandas de música y «traían alegría a los vecinos».

Ayer pasó un momento feliz rodeada de los suyos. Eran los prolegómenos de lo que le espera cuando el próximo día 8 pase a formar parte del club de centenarios en la comarca de Avilés.

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