
El esperado juicio del Camp Nou tuvo un sabor efímero. La puesta en escena de Messi combinada con la frialdad errática del Valencia dejaron en segundo plano la respuesta de la afición a la pobre temporada de su equipo. El poco tiempo que tuvo para emitir su veredicto lo aprovechó para designar a Joan Laporta como culpable de la situación por mayoría simple. Los pañuelos blancos y los pitos dirigidos hacia el presidente del Barcelona cuando se personó en el palco del Camp Nou dejaron paso a una plácida victoria gestada en el primer cuarto de hora. El Barça sumó tres tantos en tres disparos. Inaudito.





