
En estas circunstancias, el filial rojiblanco cogió las riendas del encuentro desde el pitido inicial, pero no lograba llegar a las inmediaciones de Nacho. El Candás se encontraba cómodo en esa situación. Estaba bien plantado. Y cedía la iniciativa, de forma descarada, a los gijoneses.
Los rojiblancos, mientras tanto, no perdían la calma. Tocaban y tocaban. De una banda a otra. A la espera de encontrar una pequeña grieta por donde penetrar, pero sin éxito. El encuentro era soso. Trabado. Aburrido. Prueba de ello fue que en los primeros veinte minutos ningún equipo tiró entre los tres palos.
El Candás continuaba con las ideas fijas. Clavado. Pero, por ese tiempo, el dominio del Sporting B había dejado de ser inocente. El tanteo inicial dejó paso a una serie de ocasiones que pudieron abrir la cuenta. Carlos Álvarez hacía mucho daño con su movilidad. Y Nacho Cases intentaba sorprender con disparos lejanos. Precisamente, el centrocampista rojiblanco tuvo en sus botas el primer gol de los locales. Mario derribó en el área a Sergio Prendes y el colegiado no dudó. Pero Nacho Cases erró la pena máxima. Fue en el último minuto de la primera parte.
Carlos Álvarez hizo olvidar la oportunidad desperdiciada con un gol de cabeza en el minuto 54, tras aprovechar un error de la zaga del Candás. El resultado ya no iba a sufrir modificaciones, aunque hubo ocasiones para ello. Los rojiblancos se relajaron en el tramo final del encuentro y el equipo de Angulo pudo darle un serio disgusto al Sporting B. 1 0





