
«Me siento feliz por este nuevo triunfo», señaló Nadal pocos minutos después de adjudicarse el título en la que ha sido la séptima final del Trofeo Conde de Godó protagonizada por jugadores españoles. El mallorquín demostró, una vez más, que lo suyo es la tierra batida. En esta superficie se siente sumamente cómodo. Rafa y Ferrer ofrecieron un duelo que podría calificarse de ritmo loco por la fuerza que ambos imprimieron a la pelota durante los tres sets, hasta el punto de que la mayor parte del sobrevuelo de la bola en el intercambio de golpes se disparó hasta los 170 kilómetros por hora.
El tetracampeón del Godó suma ya un total de 25 títulos a lo largo de su carrera. Aunque a veces tiene que sobreponerse a marcadores adversos, normalmente es capaz de hallar los resortes adecuados para desarbolar a un crecido rival. Frente a Ferrer, que se empleó a fondo como nunca, Nadal arrolló durante el primer set, sin apenas concederle ventaja al oponente. Después, en la segunda manga, vio como el alicantino se recuperaba hasta anotar el favorable 6-4 apoyado en una dejada fallida que intentó el de Javea. Restablecido el equilibrio en el tanteador, llegó la hora del tercer período, durante el cual sólo existió un hombre en la pista: Nadal . Ferrer, aunque golpeó con extraordinaria potencia la pelota, vio cómo el rival le rebotaba, si cabe con más fuerzas, los tiros que llegaban a sus dominios.
Juego perfecto
Según declaró Nadal, empezó muy bien, jugando casi perfecto: «Cambiaba la dirección de mis saques y mis golpes a donde me convenían», apuntó. El balear, respecto al segundo set, reconoció que empezó muy bien, arriesgando lo necesario, y que no pudo recuperar la ventaja que había conseguido hasta hacer el 6-4. Sobre David Ferrer dijo que, a su juicio, y tal como ha jugado esta vez, es «un firme candidato a ganar en Roland Garros».
Lo novedoso del enfrentamiento entre Ferrer y Nadal fue que durante el encuentro jugaron sin cuartel. El de Alicante empleó su derecha como una especie de latigazo. Nadal utilizó sus golpes de fondo con pasmosa precisión. Pasó de los 64 y se quedó tan tranquilo. En realidad, el partido final del Trofeo Godó se convirtió en una gran lección de tenis. No se frecuentaron las dejadas ni tampoco las subidas a la red, aunque en los dos capítulos estuvo más preciso un Ferrer inasequible al desaliento.
El caso es que Nadal sigue escribiendo una historia de récords. Hoy es líder en la carrera de campeones hacia la Copa Masters, de la que guarda un imborrable recuerdo, porque en noviembre del año pasado llegó a la final, en la que fue derrotado por el suizo Roger Federer.
Por lo demás, para Nadal el Trofeo Godó es el suma y sigue, porque esta semana encara el torneo de Roma, en el que defiende el título y en el que tratará de ganar por cuarta vez consecutiva. Como cabeza de serie quedó exento de la primera ronda. En la segunda eliminatoria se encontrará con Juan Carlos Ferrero o Nicolas Kiefer.





