Se casó con otra gran persona, ya fallecida, el industrial cárnico Abelardo Colunga Álvarez, formando un matrimonio ejemplar que entre otras cosas estaba muy vinculado a la parroquia de San José, de cuyo coro formaron parte, aparte de leer 'Aris' muchas veces las epístolas en dicha iglesia.
Abelardo se nos fue hace unos años, pero a Auristela la veíamos muchas veces por la avenida de Portugal, camino de alguno de los supermercados de dicha zona. Parecía, amén de guapa, gozar de buena salud, pero ella decía que su corazón le fallaba algunas veces. Ahora le falló por última vez y eso le permitirá reunirse con su Abelardo y formar parte del coro que tiene que haber en ese lugar donde van las buenas personas que han pasado, como ellos, por esta vida haciendo el bien.
Hoy lunes, a las 17.30 horas, se oficiará el funeral de Auristela en la parroquia de San José, donde estarán muchos de sus amigos, que vamos quedando, hasta que un día nos reunamos todos a contar las peripecias de nuestra juventud, en este Gijón tan entrañable, pero tan distinto al de aquella época.





