Sin embargo, ayer hubo una pega en el arenal. «La playa está llena de piedras», comentaba el ganador absoluto de la competición, el cántabro Diego Sanabria. Y eso «puede resultar bastante perjudicial para los caballos», aseguró Sanabria, que también se hizo con el podio el pasado año. Esta circunstancia, comentaba el campeón del mundo de 2005, está siendo una constante «en todas las playas del norte porque en todos los campeonatos que he corrido en playas de Cantabria ha ocurrido lo mismo». Esto es, para los caballos, «bastante peligroso», afirmó. No obstante, ayer no hubo que lamentar ninguna lesión.





