
Los medios privados subrayan que estas medidas son inevitables e inaplazables ante los cambios experimentados en el sector y los que se producirán en breve.
En este sentido, destacan el próximo fin de la televisión analógica y la inminente implantación de la era digital, en la que cada ciudadano recibirá señales audiovisuales en un sinfín de formatos, soportes y modalidades. Asimismo, se refieren al crecimiento casi exponencial de radios y televisiones de titularidad pública, la limitación del mercado publicitario y la ralentización inexorable de la economía.
En la actualidad, las televisiones y radios públicas captan cerca de 1.200 millones de euros anuales de publicidad, que supone aproximadamente el 37% de sus gastos de explotación y el 18% del mercado publicitario de prensa, radio y televisión.
Para las organizaciones que respaldan la supresión de la publicidad en las radios y televisiones públicas, la medida obligará a éstas a emplear adecuadamente sus recursos y cumplir su papel de servicio público.
Paralelamente, las televisiones y radios privadas adaptarán sus tarifas a la realidad del mercado, sin sufrir la competencia desleal de las públicas, lo que provocará un descenso de la actual saturación publicitaria, con el consiguiente beneficio para el espectador. De acuerdo a este planteamiento, la publicidad que no contraten las televisiones y radios públicas podrá revertir al mercado y ello facilitará la supervivencia de medios privados abocados hoy a su desaparición por la competencia desleal de los de titularidad pública.
«Si no se adoptan estas medidas, es muy posible que en los próximos años crezcan aún más los medios de comunicación públicos y disminuyan drásticamente los privados, con el consiguiente empobrecimiento del pluralismo y la pérdida de calidad democrática en España", indican las asociaciones. Todas ellas instan, en consecuencia, al Gobierno y a las Cortes Generales para que adopten, urgentemente, medidas en este sentido, «antes de que la situación empeore más y se haga irreversible a partir del 2010, fecha fijada para el apagón analógico de la televisión».





