
Por el momento, los resultados ofrecidos por la primera inspección de los técnicos de Sadim invitan al optimismo. «Encontraron un gran número de galerías cuyo estado de conservación era excelente», apuntó el concejal. Entre las peculiaridades de estos túneles destaca el hecho de que se encuentran cubiertos de ladrillo mixto, incluso en aquellos que fueron excavados directamente en la roca, una característica no muy usual en este tipo de explotaciones.
La segunda fase del estudio, para la que el Ayuntamiento prevé habilitar una nueva línea de crédito, consistirá en derribar los tabiques que sellan siete galerías cercanas al castillete y comprobar su estado. La longitud total de estos túneles es aproximadamente un kilómetro y medio.
Recreación
Aunque en un principio el desarrollo del proyecto tendrá lugar en el entorno del castillete, el entramado de túneles que reflejan los planos de la mina tanto mar adentro como hacia el interior invitan a soñar con un proyecto mucho más ambicioso. Uno de los primeros objetivos sería habilitar las galerías que llegan hasta la zona de extracción que se encuentra bajo Santa María del Mar. «Esto nos permitiría recrear el laboreo minero», comentó Martínez.
De forma paralela al encargo de este segundo informe, el Ayuntamiento está trabajando para cursar a la Consejería de Cultura la declaración del castillete como Bien de Interés Cultural (BIC), una condición fundamental para que el Instituto de Patrimonio Histórico Español se implique en su financiación.
Los primeros contactos mantenidos con esta institución a través de su máximo responsable, Álvaro Martínez Novillo, han sido positivos, según señaló Martínez Campo, que tiene en su agenda una próxima visita a las minas de Almadén (Ciudad Real). Estas instalaciones que pueden servir de referencia al proyecto castrillonense al haberse convertido en uno de sus principales atractivos turísticos. El edil comentó que su propósito es que las instalaciones de Arnao puedan ponerse en funcionamiento antes de que finalice el presente mandato.
En este sentido, el concejal de Patrimonio resaltó las posibilidades turísticas que se abren al concejo de Castrillón con la creación de este museo de la minería (del que resaltó su evolución respecto al proyecto inicial de recuperación del castillete) y los trabajos en el castillo de Gauzón. A todo ello sumó la puesta en marcha en Avilés del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. «Nuestro patrimonio histórico, más el industrial, más la comarcalización pueden suponer un revulsivo turístico para el concejo», afirmó.





