Muchos empresarios están convencidos de que tras la mayoría de los robos se encuentran las mismas personas. Los hosteleros sospechan que los autores conocen bien la zona y planifican sus acciones con cuidado. «Saben que la Policía no va a llegar», sostienen. La Policía Local, que en febrero abrió una investigación sobre las denuncias de aquellas fechas, no opina lo mismo, y su principal hipótesis apunta a que los delincuentes podrían ser personas procedentes de fuera del municipio.
El método preferido por los ladrones consiste en romper una ventana o la puerta. Por lo general, usan para ese propósito cualquier objeto contundente que encuentren cerca de los locales asaltados, como los soportes de las sombrillas de las terrazas, tapas de alcantarilla y piedras o baldosas sueltas. Los robos se producen principalmente durante los fines de semana, coincidiendo con la mayor afluencia a las zonas de ocio, y coinciden con el final de la jornada en los bares.





