El Ayuntamiento ofreció ayer un aperitivo de lo que será la segunda edición de Gijón de Tapas, que no hace más que sumarse al éxito que tienen este tipo de certámenes en torno a la gastronomía en miniatura en otras ciudades como Sevilla, Madrid, Barcelona y Ciudad Real. Tal y como aseguraba en la presentación el responsable de marketing del grupo empresarial Mahou-San Miguel, principal patrocinador del evento, «el tapeo forma parte de nuestra cultura y de nuestras relaciones sociales». Así, la iniciativa nació como una forma de fomentar esta costumbre, ofreciendo de forma organizada y a precios populares creaciones innovadoras en el ámbito de los pinchos y las tapas.
La segunda edición de Gijón de Tapas abrirá sus puertas el jueves en el recinto ferial Luis Adaro y prolongará su duración durante cuatro jornadas, hasta la noche del domingo. Como no podía ser de otra manera, los horarios de apertura estarán adaptados a los amplios tempos de gusa del estómago español: por la mañana, del pincho de las 12 a la caña de sobremesa de las 16.30; por la tarde, de 19 a 23. En total, ocho horas y media al día de tapas, a un euro, y cerveza, también a un euro.
Hasta 120 propuestas
¿Qué se podrá comer? Todo dependerá de la creatividad de los 24 establecimientos gijoneses, uno más que en 2007, que estarán representados en el pabellón central de la feria. Cada uno deberá presentar un mínimo de tres propuestas y un máximo de cinco, con lo que la carta final tendrá entre 72 y 120 tapas diferentes. A buen seguro estarán a cual más elaborada, pues el domingo un jurado elegirá las tres mejores, que serán premiadas con 500, 1.500 y 3.000 euros, respectivamente.
Ya no vale limitarse al calamar, o en su caso habrá que darle una vuelta más de tuerca a la receta. Esta es al menos la visión de Pedro González, gerente de la empresa Elipse Iniciativas, promotora del certamen, quien apostó por «seguir reforzando la innovación en el ámbito de la gastronomía, y en este caso en el tapeo». El director de actividades feriales de la Cámara de Comercio de Gijón, Álvaro Muñiz, destacó por su parte la necesidad de que Asturias «progrese en el ámbito de los pinchos y las tapas, porque es un nicho de negocio que no se está sabiendo explotar tanto como en otros sitios». El concejal de Promoción Económica e Innovación, José María Pérez, fue más allá al destacar la gastronomía como «un potente reclamo turístico y uno de los principales atractivos por los que los turistas eligen un destino como Asturias».
La entrada al recinto ferial de jueves a domingo para degustar las propuestas de Gijón de Tapas será libre. Dentro los visitantes contarán con un espacio libre de 2.200 metros cuadrados, al margen del suelo que estará ocupado por los stands de los 24 establecimientos participantes. Habrá además una zona de «ocio recreativo», en la que se desarrollarán diferentes actividades y cursos de tirado de cerveza, corte de jamón y elaboración de tapas. También habrá una exhibición de corte de jamón, a cargo de un campeón nacional de la especialidad. El año pasado Gijón de Tapas recibió más de 20.000 visitantes.






