Financiación, a calcular cómo poner menos para sacar más; agua, el río es mío, solo mío, pero ahí van unos litros a cambio de pasta; AVE, ponme unos raíles que ya los gestiono yo. Quizá sea hora de convocar una feria donde cada comunidad oferte sus comerciales productos. Asturias vende agua a Murcia a cambio de sol para generar energía, Madrid envía euros a Extremadura pero cobra mano de obra excedente y barata hasta establecer el perfecto punto de equilibrio entre demanda y oferta que sólo la mano invisible y el mercado saben encontrar. Dime qué te sobra y te venderé de lo que careces para lograr el común bienestar. Así de sencillo, hasta que falla el trueque pues todos creen vender barato y comprar caro. De pronto, el mercado desvela su rostro, una selva donde el león fija posición y marca territorio mientras otros poseen territorio pero la posición les viene impuesta. Dícese realidad asimétrica de ciudadanía simétrica (magia).
El híper vale para temas materiales pero en lo espiritual -identitario según los Arana de turno-, solo el gen racial domina el rancio abolengo para sentar cátedra. Puro dualismo, el alma inmortal es intocable, pertenece a la casta, el cuerpo, en cambio, acepta intercambio carnal. Al fin y al cabo, qué le interesa al vasco la historia del engendro llamado España, imperio hecho para oprimir pueblos desde los Reyes Católicos, qué más le da a la joven Al Andalus el envejecimiento gallego o al riojano la inmigración canaria.
Resultado, lo económico es cosa de expertos, lo territorial lo decide el gen patriótico y lo ideológico, mientras tanto, vale como marco decorativo para las grandes ocasiones. De eso se trata, de ser uno mismo en lo racial, manejar el beneficio propio y utilizar la demagogia para rentabilizar lo ajeno. Lo mío, mío, lo tuyo repartío. Enhorabuena, abuelo, la utopía imposible se encarna en el ibérico solar. Arriba las Españas. Viva el círculo cuadrado.





