
Más aún si se tiene en cuenta que la crisis económica ha dejado a los más ahorradores en casa. «Se nota más a la hora de rascarse el bolsillo. Por eso, muchos prefieren alquilar apartamentos. Así se vienen con el bocadillo», aclara. Por otro lado, dice Blanco que «la crisis acorta los tiempos». Y con ello, los desplazamientos y las estancias. «De algún lado hay que quitar y si antes venían a estar cuatro días, ahora están tres», cuenta. Por si fuera poco, Llanes podría estar mostrando síntomas de oferta desmesurada: «Han aumentado las plazas de alojamiento y eso hace que la tarta se reparta entre más personas».
En la comarca de los Picos de Europa superaron las previsiones más optimistas que hablaban de un 70% de ocupación. «Las reservas fueron aumentando a medida que lo hizo el tiempo», explica el presidente de la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur), Jaime García. Así, durante jueves, viernes y sábado, las casas rurales obtuvieron una ocupación entre el 85 y el 90%, mientras que los hoteles llegaron al 80%. Las cifras se parecen mucho a las del año pasado. En este caso, lo que sí ha descendido algo «es el consumo en los restaurantes». Inmersos ya en la preparación del verano, los empresarios de Picos de Europa hicieron un llamamiento ayer para que se reúna la mesa del Plan de Transportes a Covadonga: «Durante el puente ha funcionado muy bien y queremos ponernos en marcha con las medidas para el verano», señala.
Mejores números experimentó el municipio riosellano, que rozó durante los tres primeros días del puente el 100% de la ocupación. «Más o menos era lo que esperábamos -asegura el presidente de Aritur, Juan Luis Toribio-. Había mucho movimiento en los Lagos de Covadonga y los Picos de Europa y lo notamos». Sin embargo, no niega que el año pasado funcionara algo mejor pero lo atribuye también a que «era un puente más largo».
A buen seguro, el buen tiempo ayudó a que en Cabrales los índices de ocupación se mantuvieran por encima del 90%. «No hemos notado la crisis, por lo menos en cuanto a camas», asegura Blanca Lobeto, presidenta de Ascatur. Prácticamente, lo mismo sucedió en Colunga, donde las cifras superaron a las registradas en Semana Santa, según Faustino Pérez, presidente de Acotur. Y es que, en lo que se refiere a turismo rural, «estuvo lleno». No es tampoco raro porque «se trata de clientes fijos que suelen repetir cada año», comenta.
Peor fue en Piloña. De poco sirvió que este fin de semana se celebrase la multitudinaria Feria de Abril de Infiesto. Según el secretario de Aspitur, Luis Alberto Díaz, el índice de ocupación en casas compartidas rondaba el 50 y 60%. Eso y el hecho de que las reservas fueran pocas dan buena cuenta de que, «al menos psicológicamente», la crisis ya está aquí.
Previsiones veraniegas
Precisamente, la de las reservas hasta el momento es una de las pistas que los hosteleros tienen para hacer sus previsiones de cara al verano. En líneas generales, «se presenta bueno», dice José Manuel Blanco desde Llanes, «aunque los establecimientos van a tener que echar más horas para llegar al mismo volumen de caja». ¿La razón? Los turistas intentarán ahorrar al máximo y la picaresca estará servida con menús para un comensal degustados por dos o tres bocas.
Si bien el puente de mayo representa el verdadero punto de inflexión para preparar las vacaciones de verano, hasta el momento las reservas son pocas. Desde Incatur, se asegura que «ha bajado mucho el número de llamadas a la central». Lo mismo comentan desde Acotur, en Colunga, que ya tienen en torno al 80% de plazas reservadas. «Se nota la crisis en el descenso de llamadas. Otros años igual tenemos unas doscientas, este año no pasamos de ochenta aunque son clientes fieles que casi siempre vienen», comenta el presidente de la asociación, Faustino Fernández.
En este sentido, quizá sean los alojamientos rurales los que se salven de un posible descenso, al menos eso espera Juan Luis Toribio, que no cree que el negocio «se resienta mucho. Nosotros tenemos bastante para agosto, aunque con julio y setiembre nunca se sabe». En estos casos, la duda está más bien en saber «durante cuánto tiempo se alargará la temporada alta», dice Blanca Lobeto, porque en el Oriente haberla la habrá seguro.





