
Estarán incomunicados en el corazón del Parque Nacional. Su relación será con pastores, animales y, a veces, puramente con la soledad. Apenas se verán entre ellos y su único reto será «aprender mucho». Estos jóvenes han apostado por este oficio que desfallece tras 6.500 años de vida por falta de relevo generacional.
Por ese motivo el pasado verano el Consorcio para el Desarrollo Rural del Oriente, a través del programa Leader +, creó una escuela de pastores piloto. Este año es la Consejería de Medio Rural y Parques Nacionales quienes hacen frente al nuevo proyecto que incluye alguna que otra novedad. Entre otras cosas, los jóvenes aprendices tendrán un sueldo que ronda los 600 (este mes) y 1.300 euros, de los que tienen que descontar su manutención, los meses que estén en las majadas.
15 inscritos
Había quince personas inscritas pero finalmente fueron cuatro los seleccionados. Cuatro jóvenes para tres pastores. Los que no han podido formar parte de la escuela sí tienen opción -hasta el 30 de mayo que dure el curso teórico en Bobia- de asistir a clases para aprender lo que los pastores de Picos han ido aprendiendo a lo largo de su experiencia.
Ander, el pamplonés, supo que éste era su sitio «cuando vi un reportaje en la televisión. Eso era lo que yo buscaba», decía riendo ayer en Bobia. Y ahora está intentando labrarse un futuro como pastor: «me gustaría dedicarme a esto pero sé que está complicado», reconoce. No obstante, no ha querido dejar pasar esta oportunidad, aún a sabiendas de que el trabajo que le espera en los Picos de Europa «será muy duro». Pero esto es como todo, «tiene que gustarte», dice convencido. Y a él le encanta porque «yo en Pamplona ya trabajaba con animales».
La diferencia está en que «aquí hay que luchar con la soledad, que debe de ser muy dura, y también con la tormenta», que, alguna vez que otra, irrumpirá en el parque.
Para Andrés es todo más cercano. Este cangués recuperó el oficio de sus abuelos. Él tiene cabras y ovejas y vio en esta iniciativa una manera de sacar adelante «lo que puede ser mi oficio» en un futuro. El queso es, para ambos, un producto desconocido en su elaboración. Estos días aprenderán la teoría y, en verano, se pondrán manos a la obra.





