
Los tres grupos votaron a favor, aunque el equipo de gobierno del PP puntualizó que esa recalificación y el futuro de La Vega dependerá del entendimiento entre la dirección de la empresa y los trabajadores, encabezados por el presidente del comité de empresa, Amador García. El alcalde, Gabino de Lorenzo, que parece que limita sus intervenciones en el Pleno a temas de calado o para poner orden, tomó la palabra. Y echó un capote al representante sindical, cuestionado por la empresa. De hecho, ha suspendido las negociaciones con los trabajadores por considerar que García había acusado a General Dynamics de malversar fondos, de gestión malintencionada y de intereses especulativos para propiciar el traslado de la instalación fuera de Oviedo. Ayer, De Lorenzo le mencionó a él expresamente: «Si no hay acuerdo entre Amador y la empresa, no hay recalificación».
La portavoz socialista, Paloma Sainz, también mostró su respaldo a «la actuación de los trabajadores», personalizada en Amador García, y pidió aclaraciones a la empresa sobre «los productos que se van a consignar» a la planta ovetense, y «que van a darle garantía de futuro».
Más apoyos para el presidente del comité y un tirón de orejas para el presidente del Gobierno, y no precisamente de felicitación de cumpleaños. «Zapatero es el que puede arreglar el futuro de la fábrica de La Vega o el que puede condenarla al cierre», dijo De Lorenzo, tras calificar de «conmovedora» la intervención de la portavoz del primer partido de la oposición municipal.
Precisamente, el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, acusó a la Administración central, del mismo color político que Sainz, de ser el primero en no tener fe en el futuro de la industria, al «darla por sepultada». No en vano, planteó en su Plan del Prerrománico un vial a través del suelo ahora ocupado por la industria armamentística.
Patrimonio
Otra fábrica de armas, en este caso la de Trubia, centró otro punto del debate. Los tres grupos apoyaron dirigirse al Ministerio de Defensa para que garantice la integridad y la conservación de su patrimonio. La moción partió del PP y el concejal de Cultura, José Suárez Arias-Cachero, mostró su preocupación por el posible deterioro y la integridad de algunas piezas del inventario catalogado en 1987. Es el caso, y no es el único, de un busto del Conde de Toreno que «se salvó milagrosamente de una venta ilegal».
Estos bienes eran la base del futuro Museo de la Tecnología y la Industria Militar. Pero, como criticó Cachero, desde el protocolo de 2003 cuando el PP en el Gobierno central dio incluso un presupuesto de 4 millones de euros para el proyecto, no ha habido movimiento alguno. «Con la llegada del PSOE desapareció de las prioridades». También dijo que la anterior ministra de Cultura lo condicionó a la participación del Principado. Sin embargo, el concejal socialista Manuel Ángel Rodríguez negó la «paralización» de la que habla el PP.





